La OMS advierte de que las enfermedades podrían hacer duplicar el número de muertos por el maremoto en el Índico
Las condiciones sanitarias hacen temer la aparición de devastadoras epidemias

Dos días después de los maremotos que arrasaron las costas de ocho países del sureste asiático, el número de muertos supera ya los 60.000 y 30.000 los desaparecidos, la gran mayoría de las víctimas registradas en Indonesia y en Sri Lanka. El número de turistas extranjeros que figuran entre las víctimas de la catástrofe no cesa de aumentar. Sólo en Tailandia, más de 700 extranjeros han perdido la vida, y otros 70 han fallecido en Sri Lanka. El olor de los cadáveres en estado de descomposición predomina en toda la zona siniestrada, donde se están enterrando los cuerpos en fosas comunes por temor a la aparición de epidemias. Confrontada a «una catástrofe sin precedentes», según los términos de un responsable de Naciones Unidas, a causa del número de países afectados simultáneamente, la ONU y la Cruz Roja se esfuerzan por coordinar las ayudas internacionales que afluyen hacia las regiones siniestradas. Una reunión se celebró ayer en Ginebra entre los gobernadores de los países donantes, los países víctimas y las organizaciones de socorro. El número de personas desplazadas es muy elevado. «Hay un millón de personas desplazadas en Sri Lanka, otras 29.000 en Tailandia y un millar en India», declaró en Ginebra una portavoz de la Cruz Roja, Marie-Françoise Borel. Cifras en aumento Los maremotos producidos en el Océano Indico el pasado domingo fueron provocados por un seísmo de magnitud 9 en la escala abierta de Richter frente a las costas de Indonesia. Hacia las 15:00 hora peninsular española de ayer, el número de muertos confirmados superaba los 55.000, según las cifras provisionales proporcionadas por los países afectados. El balance aumentó considerablemente en Indonesia, que anunció haber registrado 27.174 muertos, mientras que se espera lo peor para las islas indias de Andaman y Nicobar, situadas en el Golfo de Bengala, que todavía no tienen un balance de víctimas. En India, unos 8.500 muertos fueron contabilizados hoy, 4.500 de ellos en el Estado del Tamil Nadu (sureste) y otros 4.000 en Andaman y Nicobar, archipiélago indio situado no lejos del epicentro del seísmo. Pero cerca de 30.000 personas se encuentran desaparecidas en este archipiélago, lo que podría aumentar drásticamente el balance de víctimas mortales. Un responsable de los guardacostas estimó que podría haber hasta 10.000 muertos sólo en la isla de Car Nicobar (45.000 habitantes), donde «un 80 por ciento de los edificios fueron aplastados». En Sri Lanka, el último balance era de más de 17.640 muertos y 2.000 desaparecidos para el conjunto de la isla. Las autoridades han decretado un día de duelo nacional para el viernes y desean que se organicen ceremonias ecuménicas en memoria de las víctimas. En Tailandia, las autoridades dieron un balance provisional de 1.516 muertos, entre ellos 700 turistas extranjeros, y 1.200 desaparecidos. Asimismo, 65 personas han muerto en Malasia y 90 en Birmania, según fuentes de la ONU. Otras 55 han perdido la vida en las Maldivas. El terremoto fue tan potente que enormes olas alcanzaron la costa este de África provocando la muerte de al menos 40 pescadores en Somalia, donde otros 60 han sido dados por desaparecidos, además de otras diez en Tanzania y de una en Kenia. Ante este dramáico panorama, un responsable de las cuestiones humanitarias de la ONU, Jan Egeland, declaró que los maremotos han causado daños valorados en «miles de millones de dólares» que requerirán la «mayor operación» de ayuda humanitaria de la historia de Naciones Unidas. En este sentido, Estados Unidos anunció que enviará unos 15 millones de dólares de ayuda inmediata. Japón ha ofrecido 30 millones de dólares. Por su parte, China ha propuesto 2,6 millones de dólares. El Banco Mundial ha ofrecido su ayuda a los países devastados. Posibles epidemias Las mismas escenas macabras se repetían sobre miles de kilómetros de costa. En Sri Lanka, debido a que las morgues no disponen de cámaras frías, es necesario enterrar rápidamente los cuerpos para evitar la propagación de epidemias. En Banda Aceh, en el norte de la isla indonesia de Sumatra, unos 1.500 cadáveres fueron inhumados en una inmensa fosa común. Ante la magnitud y el alcance de la tragedia, varios países han decretado el estado emergencia.