Diario de León

Los fastos de la investidura de Bush costarán tanto como vacunar a 22 millones de niños del maremoto

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colpisa | washington

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La segunda toma de posesión de George W. Bush, prevista para el jueves, costará decenas de millones de dólares e incluirá cenas de gala, desfiles y otras invitaciones. Con esta cantidad de dinero se podrían comprar desde 200 vehículos blindados con el mejor material para el Ejército de Estados Unidos en Irak, hasta vacunas y programas de salud preventiva para 22 millones de niños en las regiones devastadas por el maremoto del pasado 26 de diciembre en el sureste asiático. Los gastos que giran en torno a la histórica ceremonia de posesión del presidente estadounidense son algo que no se discute, ya que el país tiene asumido el despilfarro de cada cuatro años en torno a la pomposidad de las celebraciones. Sin embargo, una confluencia de eventos recientes -como el desastre del maremoto, las advertencias de Bush sobre las finanzas de la Seguridad Social, y los 5.000 millones de dólares mensuales destinados a Irak- han llevado a pensar a algunos ciudadanos si el presidente debería permitir este despilfarro de dinero en su toma de posesión, máxime cuando se trata de una «reposesión». Mientras que el Comité Presidencial de la Posesión aspira a recaudar 40 millones de dólares (30,5 millones de euros) en donaciones privadas para sufragar las ceremonias, galas y fiestas, el Gobierno invertirá millones de dólares en la logística del evento y en pagar las horas extras de la Policía y el personal militar encargado de las fuertes medidas de seguridad. Desde los partidarios hasta los opositores de Bush le han preguntado si es necesario gastarse todo ese dinero en lo que parece ser una extravagancia. El representante demócrata Anthony Weiner recomendó una reducción en el presupuesto destinado a las ceremonias de investidura, tal y como hiciera el presidente Franklin D. Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial. El ejemplo de los predecesores «El presidente Roosevelt tomó posesión en 1945 en la Casa Blanca, con un breve discurso y sirviéndole a los invitados una ensalada de pollo y una torta», según cuenta una carta de Weiner al representante demócrata Jim McDermott. «Durante la Primera Guerra Mundial, el presidente Wilson no hizo ninguna fiesta en su toma de posesión de 1917, aludiendo a que los agasajos serían poco dignos», agregó. Mientras, Bush señala que el coste no es elevado. «La posesión es una gran fiesta de la democracia. La gente va a venir de todas partes del país para celebrar mi victoria».

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