Diario de León

| Crónica | Torturas en Irak |

Llanto infantil en Abú Ghraib

Al menos un niño está encarcelado en la prisión iraquí conocida por las torturas a los presos. Los reos de Guantánamo irán a cárceles de Arabia Saudí, Yemen y Afganistán

Una mujer lleva a sus hijos a casa en el barrio de Al Sáder, en Bagdad

Una mujer lleva a sus hijos a casa en el barrio de Al Sáder, en Bagdad

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Mercedes Gallego - nueva york
León

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Un niño que «parecía tener 8 años de edad» se encontraba entre los prisioneros de la infame prisión iraquí de Abu Ghraib, según ha declarado la general brigadier Janis Karpinski, que se encontraba al frente de la cárcel de máxima seguridad mientras se produjeron los abusos. Karpinsky lo contó durante un interrogatorio al que fue sometida en mayo del año pasado, pero la información no ha salido a la luz hasta que el Gobierno se ha visto obligado a entregar cientos de documentos sobre el caso a la Unión Americana de Libertades Civiles (Aclu, por sus siglas en inglés), que lo había solicitado judicialmente de acuerdo con la ley de Libre Información. «Me dijo que casi tenía 12 años», relató Karpinski, según la transcripción. «Decía que su hermano estaba con él en la prisión pero que lo que quería era ver a su madre, que por favor llamáramos a su madre. Estaba llorando». Diferentes organizaciones de derechos humanos han denunciado la existencia de menores de edad en las cárceles iraquíes después de que Estados Unidos tomase el control del país. Según el relato de otros prisioneros, algunos de ellos han sido golpeados y sodomizados. Éste es, sin embargo, uno de los niños más pequeños de los que se tiene referencia -como máximo tenía 11 años- y el único constatado públicamente por un alto mando americano. La general Karpinski es considerada por algunos como una cabeza de turco, ya que es el único alto cargo al que se critica en el informe oficial por «falta de liderazgo». «¡Estamos ganando la guerra!» La general asegura que no conocía los abusos que reflejaron las polémicas fotos pero que en varias ocasiones trató el tema de los prisioneros con sus superiores sin encontrar ningún apoyo. «No me importa si estamos reteniendo a 15.000 civiles inocentes, ¡estamos ganando la guerra!», le espetó el general mayor Walter Wodjakowski, entonces número dos del Ejército de Tierra en Irak, en una de esas ocasiones, de acuerdo con su relato. «No dentro de la alambrada, señor», le replicó ella. Entre los documentos hechos públicos por la Aclu se encuentra también el relato de tres interrogadores y un intérprete que, tras emborracharse una noche, sacaron de su celda a una adolescente de 17 años de edad a la que obligaron a desnudarse y molestaron sexualmente. La otra infame prisión que rige Estados Unidos es la de Guantánamo, en la base naval de Cuba, en proceso de desmantelamiento después de que el Tribunal Supremo de EE.?UU. haya emitido varias decisiones judiciales en las que ampara los derechos de los prisioneros. Ante la posibilidad de someterse a sus propios estándares de justicia, el Pentágono ha decidido trasladar la mitad de los prisioneros a cárceles de Arabia Saudí, Yemen y Afganistán, donde la justicia de Estados Unidos no tendrá jurisdicción. Como llevan casi tres años en prisión sin cargos, muchos podrían quedar en libertad en cuanto sus caso lleguen a un tribunal civil. La Justicia estadounidense también se ha hecho eco de las acusaciones de torturas que se producen dentro de Guantánamo, por lo que cualquier confesión que se haya obtenido de ellos puede ser desestimada durante el juicio. Actualmente quedan 540 presos, además de los 240 que ya han sido liberados o transferidos a sus países de origen. Por ahora un comité militar ha revisado 487 casos, de los que sólo ha considerado apropiados 22. La decisión será sin duda rebatida en los tribunales por los abogados defensores de los detenidos cuando tengan acceso a ellos, ya que la política oficial de la Casa Blanca es no transferir prisioneros a países donde se sospeche que puedan ser torturados. Lo mismo en Afganistán Dos prisioneros afganos murieron en diciembre del 2002 a causa de las palizas que recibieron de soldados estadounidenses, según informes del Ejército que revela el diario The New York Times . Los dos reclusos fueron encadenados al techo, pateados y golpeados en muchas ocasiones, precisa el periódico. A raíz de esas muertes, el soldado estadounidense Willie Brand fue acusado de homicidio sin premeditación en una audiencia cerrada celebrada en Texas. Brand reconoció haber golpeado 37 veces a un detenido identificado como Dilawar. El soldado fue acusado de haber mutilado y asesinado al prisionero en un periodo de cinco días, «destrozándole el tejido muscular de la pierna con patadas». En esos documentos se recoge el testimonio de un médico que aseguró que las palizas a Dilawar fueron tan fuertes que «aunque hubiese sobrevivido, le tendrían que haber amputado las dos piernas». Entre los militares implicados hay miembros del mismo batallón de Inteligencia Militar que fue a Irak y del que formaban parte algunos de los soldados de la unidad de interrogatorios en la prisión iraquí de Abu Ghraib.

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