LA PRESENCIA ESPAÑOLA
«Estamos OK. No vino otro tsunami»
El teléfono de la sede de Cruz Roja en Madrid sonó poco antes de las siete de ayer. La llamada venía de Malabó, una ciudad costera de la isla de Sumatra. Allí están ocho de los diez cooperantes que Cruz Roja tiene desplazados en Indonesia (los otros dos están en Yakarta). La comunicación entrecortada era para notificar que todos -entre ellos la hermana de la Princesa de Asturias, Telma Ortiz- estaban bien. Habían sentido el terremoto, el temblor y se preparaban para un posible tsunami. La comunicación era entrecorta-da, pero fue suficiente para que los cooperantes informaran de que la isla de Simeulue, ubicada frente a las costas de Malabó, a poca distancia del epicentro del seísmo, era una de las zonas más afectadas por los derrumbamientos. Un par de horas más tarde, el contingente de Cruz Roja pudo volver a contactar con Madrid. Al amanecer, sobre la medianoche en España, un grupo de esta organización internacional partiría en barco o en avión rumbo a la isla para evaluar los daños. Entre ellos está la médico Sara Benet encargada de ver las necesidades prioritarias de la zona. Incertidumbre Y mientras esperaban la llegada de la luz el caos se iba apoderando de la zona. Las autoridades locales habían dado la alarma de la llegada de otra gran ola y de momento nadie sabía de muertos. Preparados para ponerse a trabajar también estaban los nueve cooperantes españoles de Médicos del Mundo, repartidos entre Banda Aceh, en la costa este de Sumatra, y Kalang, en la costa oeste. En esas localidades, arrasadas por el gran tsunami de diciembre, la población volvió a revivir los hechos de hace tres meses y empezaron a correr en desbandada hacia el interior de la isla. En Sri Lanka también dieron la voz de alarma. Los cooperan-tes españoles en esa isla están: Cuatro personas de Cruz Roja y quince de Médicos sin Fronteras en la capital, Colombo y también hay personal de Médicos del Mundo en Colombo y en Trincomalli. Ayer, todos organizaban desde allí cómo organizar la ayuda.