Barroso y Fini señalan que aún es prematuro sacar conclusiones sobre el futuro de la Constitución Europea
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el viceprimer ministro italiano, Gianfranco Fini, coincidieron ayer en que es prematuro sacar conclusiones sobre el destino de la Constitución Europea mientras los Veinticinco no hayan alcanzado una postura común ante la nueva situación. Barroso y Fini se reunieron ayer, sábado, en Messina (Sicilia), donde se celebran los actos del 50 aniversario de la conferencia que sentó las bases del Mercado Común Europeo, para analizar las perspectivas planteadas por el doble rechazo francés y holandés al tratado constitucional. Ambos coincidieron en la necesidad de «alcanzar una posición compartida por todos los Estados miembros para responder de forma colectiva a los problemas creados por el resultado negativo de los referendos en Francia y los Países Bajos», informó un comunicado del Ministerio italiano de Asuntos Exteriores. «Sólo llegados a ese punto será posible extraer conclusiones sobre el destino del tratado constitucional», añade, antes de recordar que el texto «ya ha sido ratificado por diez países miembros y se debe reconocer también a los demás el derecho a pronunciarse». Fini y Barroso también han confirmado «su determinación de asegurar el funcionamiento ordenado de la Unión Europea y sus instituciones, sobre la base de los compromisos ya asumidos y según las disposiciones vigentes». Necesidad de una reflexión Asimismo, han reconocido la necesidad de «llevar a cabo una reflexión profundizada sobre las razones del malestar manifestado por los electores en Francia y los Países Bajos hacia la Unión y sus instituciones», agrega el comunicado. La reunión entre el presidente de la Comisión Europea y el italiano Fini, que además de viceprimer ministro es titular de Exteriores, se prolongó durante algo menos de una hora, antes de que ambos acudieran a la clausura de las celebraciones por el aniversario de la Conferencia de Messina. El 2 de junio del año 1955, los ministros de Asuntos Exteriores de Italia, Francia, Holanda, Alemania, Bélgica y Luxemburgo decidieron en esa ciudad siciliana ampliar la integración europea a toda la economía y sentaron los principios del Mercado Común Europeo.