Filipinas está en máxima alerta tras la dimisión en bloque de su Gobierno
En menos de 24 horas, la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, ha tenido que dirigirse por dos veces a la nación para decir que no dimite y pedir que cesen los movimientos desestabilizadores y antidemocráticos. «Filipinas ha caído en un peligroso modelo en la que la respuesta a cada crisis es saltarse los procedimientos establecidos en vez de trabajar dentro del sistema», dijo ayer la presidenta en un mensaje radio-televisado. En busca del cambio La mandataria había ordenado el miércoles al Gobierno que dimitiera en pleno para acometer cambios. Entre los «rebeldes» figuraban los responsables de Economía, Comercio e Industria, Presupuesto, Bienestar Social, Reforma Agraria, Educación y la encargada del proceso de paz. Ayer, una decena de miembros de su Gabinete se adelantó a sus compañeros y presentó su dimisión en un acto en el que además exigieron la renuncia de Macapagal Arroyo. La presidenta filipina tras emitir su mensaje a la nación celebró una reunión con Ramos, José de Venecia (presidente del Congreso) y otros miembros del Lakas, para conseguir nuevas alianzas. Poco después partió hacia Cebú (sur), uno de sus baluartes electorales, para tratar de estabilizar la situación política del país.