| Crónica | Los retos de una nueva vida |
Libertad de movimiento
La retirada israelí ha permitido el reencuentro de familias palestinas que llevaban años sin verse
Al-Mawazi es con toda seguridad el pueblo palestino de la franja de Gaza que ha padecido con mayor rigor la ocupación israelí. Está situado a escasa distancia de Neve Dekalim y durante los últimos cinco años su población ha vivido literalmente encerrada por el Ejército. Ibrahim al-Astal, de 38 años y padre de diez hijos, ha sobrevivido con su familia en condiciones extremas. Tiene un burro con una carreta y se ha ganado la vida transportando todo tipo de bienes que llegaban al pueblo. Ibrahim los recogía en el último control militar y se los entregaba a los vecinos. Este lunes era un día de felicidad en su casa. Su cuñado, Ahmad al-Mayaida, vino con su esposa y con su hija desde Jan Yunis a pasar el día, algo que no había ocurrido desde hace cinco años. Una visita postergada que se celebró con té, pastas y horas y horas de charla. «Hace tres meses los colonos atacaron esta casa por última vez. Las secuelas todavía pueden verse», dice Ibrahim señalando las muescas que dejaron las balas en la fachada. «Los peores no eran los colonos de Gaza, sino los de Cisjordania, que venían armados y se ensañaban con todo el pueblo». En el nombre de Arafat «En este momento echamos de menos más que nunca a Arafat. La liberación de Gaza solamente ha sido posible gracias a su esfuerzo. En todo el mundo árabe no ha habido un líder que se le pueda comparar», explica recalcando sus palabras. Ibrahim no duda ni un momento al afirmar que la marcha de los colonos y el Ejército sólo ha sido posible gracias a la resistencia. «Si no hubiera habido resistencia armada, los israelíes todavía estarían aquí». El futuro de su familia es tan incierto como el futuro de Al-Mawazi, un pueblo de más de 10.000 habitantes. La mayor parte de los vecinos en edad de trabajar estaban empleados en los invernaderos y en los campos de cultivo de los colonos, ubicados en las tierras que eran del pueblo antes de la ocupación. «La ANP nos ha prometido que todos van a conservar sus empleos y además muchos serán empleados en la limpieza de las ruinas de los asentamientos», afirma Ibrahim, quien añade que también ha oído que habrá proyectos turísticos en la playa vecina.