La agencia se basó en el modelo usado por América Latina en la lucha contra el narcotráfico
La CIA tiene centros antiterroristas secretos en una veintena de países
Su misión es unir fuerzas de gobiernos extranjeros con el fin de localizar a presuntos terroristas
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha tejido en los últimos años una tupida red de centros secretos en una veintena de países de Europa, Oriente Próximo y Asia con la finalidad de luchar contra el terrorismo. Su misión es unir fuerzas con los servicios de inteligencia de gobiernos extranjeros para localizar, seguir la pista, detener o enviar a otros países para su interrogatorio a presuntos terroristas, una estrategia que ha dado hasta el momento muy buenos resultados. La noticia de la existencia de esta red la publicó ayer el diario norteamericano The Washington Post, que contrastó la información con una docena de agentes estadounidenses y otros tantos extranjeros, así como con legisladores y diplomáticos. Los conocidos como Centros de Inteligencia Antiterroristas (CTIC, por sus siglas en inglés) están financiados en su mayor parte por la CIA y dotados de la más avanzada tecnología, con computadoras conectadas a la base de datos de la agencia y con acceso a información «top secret» que hace apenas unos años estaba disponible sólo para los más cercanos aliados de Washington. Pero los tiempos han cambiado, sobre todo a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Estados Unidos se dio cuenta entonces, más que nunca, de que la lucha contra el terrorismo era un combate global que no podía enfrentar en solitario. Basados en el narcotráfico Por eso, y basado en el modelo diseñado en los años 80 en América Latina y Asia de centros de operaciones similares pero destinados a la lucha contra el narcotráfico, decidió relanzar la cooperación con terceros países, a los que consiguió involucrar en el pilar principal de su política exterior: la derrota del terrorismo. Lejos queda atrás la misión principal de la CIA, la de reclutar espías por los cinco contienentes para que robaran secretos de estado de otros países. El giro en su estrategia, impulsado por el anterior director George Tenet, ha sido más que exitosa. La gran mayoría de las detenciones de sospechosos practicadas desde el 11-S fuera de Irak, alrededor de 3000, se hicieron gracias a la colaboración entre la CIA y los servicios secretos extranjeros. La secuencia viene a ser más o menos la siguiente: la pista inicial de dónde se encuentran los posibles miembros de la red extremista Al Qaeda suele proceder de la agencia estadounidense, la operación para detenerlos es organizada por estos centros conjuntos y finalmente su captura la realizan las fuerzas de seguridad de dicho país. Según la información del Washington Post, uno de los centros más importantes está en París. Conocido como Alianza Base, es el único de carácter multinacional y en él trabajan agentes del Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá y Australia. Un ejemplo de cómo, a pesar de las diferencias que Francia y Estados Unidos mantuvieron sobre la invasión de Irak, han seguido colaborando de cerca en esta misión. Los dos primeros CTIC fueron establecidos a finales de los años noventa para capturar a extremistas islámicos que viajaban entonces desde Arabia Saudí, Yemén, Egipto o Chechenia para luchar en Bosnia. Con este precedente, el 17 de setiembre de 2001, George W. Bush firmó un decreto confidencial en el que autorizaba un amplio abanico de operaciones secretas de inteligencia. El diario precisa que estos centros antiterroristas no tienen nada que ver con las prisiones clandestinas que la CIA tiene en ocho países, y que salieron a la luz en sus mismas páginas hace unas semanas. A diferencia de éstas, los CTIC no estarían al margen de la ley.