Unos 7.000 soldados estadounidenses volverán a casa, tras la orden de Bush
EE. UU. anuncia la primera fase de la retirada de sus tropas de Irak
El próximo año se replegarán 50.000 militares de la coalición, según el Gobierno de Bagdad

Una semana después de las elecciones en Irak, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, anunció ayer que Estados Unidos retirará del país árabe alrededor de 7.000 soldados, el primero de una serie de movimientos para reducir el nivel de tropas ahora desplegadas y que suman 160.000 efectivos. Rumsfeld aprovechó su visita navideña a Faluya, en su día bastión de la insurgencia, para señalar que George W. Bush dará la orden en breve para que se haga efectiva en las primeras semanas del 2006. Aunque este repliegue es algo tímido, su objetivo a medio plazo es reducir la presencia estadounidense por debajo de los 138.000 soldados, el mismo número que antes del referéndum del 15 de octubre, para el que EE.UU. envió unos 20.000 soldados de refuerzo y que dejó allí para garantizar la seguridad en las pasadas legislativas. Sin precisar la cifra exacta de este primer repliegue dijo que afectaría a dos brigadas de combate (actualmente hay 17), es decir, entre 7.000 y 9.000 hombres, aunque el Pentágono matizó que el número estaría más próximo a la primera cifra. «El efecto de estos ajustes disminuirá las tropas para la primavera del 2006 por debajo de los 138.000 soldados», señaló Rumsfeld durante su undécima visita a Irak desde la invasión. Añadió que los próximos repliegues se producirán «en algún momento del año que viene», cuando mejore la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes y del nuevo Gobierno para hacerse con el control del país y la insurgencia. La Casa Blanca está bajo presión del Congreso, controlado por los propios republicanos, para que acelere el regreso de las tropas. El anuncio de Rumsfeld coincidió con versiones de la prensa británica en las que se afirma que Tony Blair tiene planeado comenzar a retirar a sus tropas en los próximos meses. En Bagdad, el asesor de Segu-ridad Nacional iraquí, Muafak al Rubai, anunció también ayer que unos 50.000 soldados de la coalición internacional liderada por EE.UU. abandonarán Irak en el 2006. Rubai dijo que el acuerdo se alcanzó tras «una largas, amplias e intensas negociaciones entre el Gobierno iraquí y la coalición», y se enmarcó en un programa dirigido a que «las fuerzas iraquíes se hagan con el control total». Miles de iraquíes se manifestaron ayer en Bagdad para protestar por los resultados parciales de las elecciones legislativas y exigir a la Comisión Electoral que los revise. Los manifestantes, convocados por más de una treintena de partidos chiíes laicos, suníes y liberales bajo el lema «Protesta útil», advirtieron, asimismo, que en caso de que su demanda no sea escuchada proseguirán con las movilizaciones para exigir que se repitan los comicios del pasado día 15 de diciembre. Un tribunal de La Haya condenó ayer a 15 años de cárcel al empresario holandés Frans van Anraat por crímenes de guerra presuntamente cometidos en la década de los ochenta en Irán e Irak, pero le absolvió del cargo de genocidio. La fiscalía le acusaba de complicidad en genocidio con el régimen del depuesto dictador iraquí, Sadam Huseín, al que, según la acusación, Van Anraat facilitó materias primas para fabricar armas químicas utilizadas por Irak durante la guerra contra Irán (entre 1980 y 1988) y contra la población kurda del norte de Irak, lo que causó miles de víctimas civiles. El tribunal dictaminó que la fiscalía no pudo demostrar que el empresario holandés, de 63 años, era consciente de la finalidad última para la que fueron empleadas las armas químicas. Sin embargo, los jueces consideraron probado que Van Anraat sabía que las toneladas de materias primas que suministró al régimen iraquí entre 1984 y 1988 se emplearían en la elaboración de armas químicas como el gas mostaza. Van Anraat es el primer ciudadano holandés condenado por crímenes de guerra cometidos por el régimen del ex presidente de Irak.