Diario de León

Ahmadineyad ve la luz

El hombre que alimenta la confrontación de Irán con Occidente por su programa nuclear cree que tanto la llegada del mesías chií como la del fin del mundo son inminentes

El presidente iraní saluda a su gente en el sur de Teherán

El presidente iraní saluda a su gente en el sur de Teherán

Publicado por
David Beriain - redacción
León

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«El otro día cuando empecé a hablar frente a la Asamblea de la ONU y dije 'en el nombre de Alá, el clemente, el misericordioso', uno de los de nuestro grupo se acercó y me dijo que veía una luz verde saliendo de mí, que me veía en medio de una especie de aura. Yo también lo sentí. Sentí que la atmósfera cambiaba de repente y, por esos 27 ó 28 minutos, los líderes del mundo no parpadearon. Y cuando digo que no movieron sus párpados, no estoy exagerando. Ellos miraban como si una mano estuviera sosteniendo sus ojos y se los mantuviera bien abiertos. Gracias a Alá». Quien dijo estas palabras no fue un místico religioso, ni un loco, ni alguien con dos copas de más. Fue Mahmud Ahmadineyad, el que desde el pasado mes de agosto es el nuevo presidente de Irán. El mismo que llamó a borrar Israel de la faz de la Tierra. El que calificó el Holocausto de «mito». El que invitó a los europeos a que alojaran la nación de Israel en Alemania o en Austria, o en cualquier otro sitio si todavía no podían soportar su complejo de culpa por el exterminio de los judíos. El que ha prohibido la emisión en Irán de música occidental. El precursor del desafío nuclear que su país está llevando a cabo frente a la comunidad internacional. Esperando el Juicio Final Estos comentarios de Ahmadineyad no son un rapto mesiánico aislado. Son fruto de las convicciones profundas de un hombre que espera la llegada inminente del Mahdi, la figura central del credo chií. Y el Apocalipsis. Los chiíes creen que el duodécimo imán, el Mahdi, despareció cuando era un niño en el año 941. Cuando reaparezca, en un momento especialmente conflictivo, vencerá a los enemigos de Dios y reinará en la Tierra durante siete años. Después llegará el Juicio Final y el fin del mundo. Ahmadineyad cree que el Madhdi llegará pronto, y urge al país a que se prepare para su llegada. Su creencia se ha traducido además en hechos: cuando fue alcalde de Teherán, en el 2004, instó al Ayuntamiento a que aprobara la construcción de una avenida especial para el momento de la llegada. Ya como presidente, aprobó un presupuesto de 17 millones de dólares para la mezquita de Jamkaran, la localidad donde el Mahdi desapareció. Esa ciudad es también la sede de la organización semiclandestina Hojjatieh, una especie de secta cuyos miembros creen que deben crear las condiciones para la llegada del Mahdi: sembrar el caos total para que el enviado regrese y establezca la ley islámica en todo el mundo. Se cree que Ahmadineyad es miembro de este grupo, así como varios de los nombres que ha elegido para secundarle en el Gobierno. Y es en esa ideología del caos que pregona el Hojjatieh donde algunos buscan la raíz de las explosivas declaraciones del presidente sobre Israel. Pero es que además, en el panorama que ha heredado, Ahmadineyad se ha dado cuenta de que esas mismas convicciones son el único camino político que puede seguir. Las declaraciones del presidente iraní parecen tener también otro objetivo: contribuir a que Irán recupere su papel de líder moral del mundo islámico que algún día tuvo tras la revolución de Jomeini. Un papel que ahora ha perdido en manos del extremismo islámico de origen suní. Él, desde luego, no se ve como un líder iraní, sino de todo el mundo musulmán. Jugando con fuego Ahmadineyad, sin embargo, juega con fuego. Con fuego nuclear, más exactamente. Israel se está poniendo nervioso con las declaraciones y las pretensiones atómicas de Teherán. El Ejército israelí ya presentó a Sharón antes de que cayera enfermo varios planes para lanzar ataques sobre las instalaciones nucleares de Irán que, involucraban no menos de diez blancos. Ehud Olmert, el primer ministro israelí en funciones, ya fue informado de los planes. Algunos medios israelíes especulan que el ataque podría ser antes de las elecciones de marzo.

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