Il Cavaliere pudo haber considerado emitir un decreto para volver a contar todos los votos
Los aliados de Berlusconi lo dejan solo en sus denuncias de fraude
Los miembros de la coalición conservadora hablan de irregularidades normales

Prodi, vestido de chándal, tras correr por las calles de Bolonia, ayer
Los aliados de Silvio Berlusconi han reaccionado con frialdad a las denuncias de fraude en las elecciones italianas vertidas por el Cavaliere la noche del miércoles tras su reunión con el presidente Ciampi. Tras haber afirmado la existencia de «tantos fraudes» añadió que «el resultado debe cambiar». Berlusconi aún no ha reconocido la victoria de la coalición la Unión que lidera Romano Prodi y se agarra como un clavo ardiendo al recuento de las papeletas de voto anuladas auqnue no parecen estar de acuerdo con él ni los representantes de la derechista Alianza Nacional ni los democristianos de la UDC que han evitado usar la palabra «fraude». «Los controles deben hacerse, pero no creo que cambien el resultado» admitió Lorenzo Cesa, secretario de la UDC, mientras Ignazio La Russa, de AN, se distanció de Berlusconi reconociendo que personalmente «no tenía noticias de fraudes», sólo de alguna «irregularidad». La Russa ha quitado importancia a las declaraciones del Cavaliere asegurando que había hablado de «irregularidades y no de fraudes». Ambas formaciones políticas también han desmentido la hipótesis barajada en la noche del miércoles sobre la publicación de un decreto-ley que obligase a controlar todos los votos. Esta ley tendría que ser ratificada por el presidente de la nación, Ciampi, quien no estaría de acuerdo con la medida. Carlo Giovanardi, ministro de UDC ha calificado la hipótesis del decreto-ley como una mentira de los periódicos. El ministro del Interior, Guiseppe Pissanu no quiso hacer declaraciones respondiéndo con un «hace un bonito día» a las preguntas de los periodistas. El silencio del ministro ha levantado preocupación en la Unión donde el representante de Demócratas de Izquierda (DS), Piero Fassino, definó como «desconcertante» que Pisanu no defienda el trabajo de su ministerio. Mucho más tranquilo y relajado tras un paseo por Bolonia, Romano Prodi aseguró a los periodistas que él «estaba sereno» en relacción con el control de los votos. Las papeletas controladas hasta ahora en algunas regiones confirman que no habrá sustancial variación en los resultados. También protesta pero de otra manera, el líder democristiano de Udeur, Clemente Mastella, que se presentó en la coalición de la Unión. Mastella, en una carta se ha quejado al presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, cardenal Ruini, por el trato que Radio María le habría dado durante las elecciones. Según el político, la radio de la Iglesia habría dicho que era inútil votar al Udeur «porque no cuenta nada». La respuesta del cardenal ha sido recordar que había recomendado a todos de no manifestar preferencias durante la campaña electoral. «Los controles deben hacerse, pero no creo que cambien el resultado» LORENZO CESA Secretario de la UDC