El Tribunal Supremo israelí ordena retomar la construcción del muro
El Tribunal Supremo israelí dio ayer luz verde a la continuación del muro de separación alrededor del distrito de Jerusalén y que separa a decenas de miles de residentes palestinos de la Ciudad Santa. La corte suprema rechazó dos apelaciones de palestinos contra la construcción del muro de separación cerca de las aldeas de Bir Nabala, Beit Hanina, Al Yib, Yedira, Kalandia y Ar Ram, al norte de la ciudad, y dio permiso al Gobierno para que complete la barrera alrededor de Jerusalén Oriental. Los jueces tomaron la decisión después de que se completara la construcción de carreteras sólo para palestinos que conectan las localidades separadas por el muro con la terminal de Kalandia, listo para convertirse en el principal paso entre Jerusalén y los territorios palestinos. El fiscal del Estado informó a la corte que durante los últimos días se ha abierto una nueva carretera que conecta Bir Nabala con Kalandia, que pasa por un túnel por debajo de la carretera 45, lo que obliga a los habitantes de esa aldea a acceder a Ramala por Ar Ram y Kalandia, sin tener que entrar en territorio de la municipalidad de Jerusalén. Además, las autoridades israelíes han prohibido el paso directo de vehículos entre el barrio de Al Mauahal, de Ar Ram, a Jerusalén por la carretera entre Bir Nabala y Ar Ram, y los habitantes de Al Mauahal tendrán que pasar primero por la terminal de Kalandia para llegar a la Ciudad Santa. El muro de separación en Cisjordania, que medirá más de 700 kilómetros cuando sea completado, está construido en su mayoría por encima de terrenos palestinos, y aisla a cientos de miles de palestinos de sus campos de cultivo o de otras localidades palestinas, que solo pueden moverse entre unas y otras por medio de compuertas controlados por el Ejército israelí. La barrera, construida según las autoridades israelíes por razones de seguridad y demográficas, serpentea por las aldeas palestinas alrededor de Jerusalén y separa a decenas de miles de sus habitantes de sus centros de trabajo, de salud, de culto y de educación, entre otros. Permisos de residencia Por otro lado, tres diputados de la coalición árabe-israelí Ram Tal se reunieron ayer con los tres legisladores de Hamás de Jerusalén cuyos permisos de residencia las autoridades israelíes tienen previsto revocar. Los diputados de Hamás afirmaron que estudian la posibilidad de apelar al Supremo de Israel la decisión, tomada por el Gobierno israelí tras el atentado suicida del pasado lunes en Tel Aviv, en el que se inmoló un activista de Yihad Islámica y que no fue condenado por el Gobierno de Hamás.