Diario de León

Quiere expulsar de ella a Hezbolá y controlarla hasta que lleguen las tropas internacionales

Israel pretende crear una «zona de seguridad» en el sur del Líbano

La tensión se apodera de la zona y Siria pone a sus tropas en el nivel más alto de alerta

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E. G. Gascón / Agencias - jerusalén / beirut
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El ministro de Defensa, Amir Peretz, anunció que Israel va a establecer una «zona de seguridad» en el sur de Líbano hasta que no se despliegue en el área una fuerza multinacional que garantice con su presencia que los milicianos no operan desde allí. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, le dijo a Condoleezza Rice durante la reunión que mantuvieron en Jerusalén que, hasta que eso ocurra, seguirán atacando a Hezbolá. Ante sus interlocutores israelíes, Rice dejó claro que ve las cosas como ellos y que considera que la «raíz» del problema es Hezbolá, de manera que la «solución» a la crisis pasa, en su opinión, por desarticular las milicias libanesas para conseguir una paz «urgente y duradera». La paz que quiere Washington, dijo Rice, es una paz que no le obligue a ella a volver a la región dentro de tres o seis meses, y que respete la resolución 1559 del Consejo de Seguridad que exige el desmantelamiento de las milicias libanesas. Por eso Estados Unidos se opone a un alto el fuego inmediato. El plan de Washington Para lograr estos objetivos, Estados Unidos ha desarrollado un plan que incluiría el envío de soldados turcos y egipcios, en primera instancia, y después de una fuerza mayor en la que participarían países europeos y que estaría bajo mando de la Otan. Pero este proyecto se enfrenta a algunos obstáculos. Para empezar, tiene que ser aceptado por Hezbolá, cosa que parece difícil porque supondría el final de su control sobre el sur del país. Además en este momento de la lucha, la mili-cia se siente ganadora porque no ha sucumbido a la presión del Ejército hebreo y sigue alcanzando con sus cohetes el norte de Israel. En segundo lugar porque los países europeos son reacios a participar en una fuerza que les puede señalar su marcha, con más furia si cabe. En Beirut la aviación hebrea volvió a bombardear los barrios chiíes del sur después de 24 horas de calma. Los bombardeos indiscriminados continuaron en todo el país. En Nabatiya la aviación mató a un matrimonio y su hija que estaban en su domicilio y a otros tres civiles que había en una casa contigua. Entretanto, las milicias dispararon un centenar de cohetes contra poblaciones del norte de Israel que causaron la muerte a una muchacha de 15 años en un pueblo y varios heridos en otras localidades de Galilea. Mientras, el Ejército israelí entró ayer Bint Yebil, un bastión de Hezbolá a pocos kilómetros de la frontera. Los soldados han encontrado allí una resistencia feroz. Según fuentes militares, al menos 40 milicianos han muerto en estos combates. Hezbolá reconoció haber matado a 27. En cualquier caso, la lucha por Bint Yebil ha demostrado que las fuerzas hebreas necesitarán bastante tiempo si quieren hacerse con el control de esa franja de seguridad. A partir de este punto, al Ejército israelí se le abren varias posibilidades de avance. Tendrá que tener cuidado porque la tensión sube en Oriente Medio a a medida que los carros hebreos se internan en el Líbano. Siria ha colocado a sus tropas en el nivel más alto de alerta de los últimos años.tán ni Israel -que se niega a sentarse en la mesa de negocia-ciones hasta que sus soldados sean liberados, ni Siria ni Irán -principales aliados y proveedores de armas de Hezbolá-. Con estas premisas, la cumbre que empieza hoy en Roma para abordar el conflicto y buscar una solución se enfrenta a una difícil tarea. El gobierno de Tel Aviv sigue con atención los acontecimientos, pero no acepta sentarse en una mesa sin la liberación previa de los soldados secuestrados y espera de la cita de Roma una condena clara de las acciones de Hezbolá. Por su parte, el papel de Siria, como proveedor y patrocinador del Hezbolá es una de las claves decisivas para desbloquear la situación.

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