Diario de León

El Gobierno tendrá que ampliar el cupo máximo de soldados desplegados fuera de España

España estima que las tropas tendrán que quedarse 10 años en el Líbano

El alto mando quiere conocer las «reglas de enfrentamiento» y saber cuándo se podrá usar las armas

Una mujer arroja pétalos de flor sobre los soldados libaneses en una carretera al sur del rio Litani

Una mujer arroja pétalos de flor sobre los soldados libaneses en una carretera al sur del rio Litani

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César Calvar - madrid
León

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La cúpula militar ultima el diseño del contingente que el Gobierno ofrecerá a la ONU para desplegarse en el sur de Líbano, dentro de la fuerza internacional que deberá asegurar el cese efectivo de hostilidades entre Israel y Hezbolá. Sus expertos trabajan con la previsión de que esta misión durará unos diez años y que será más complicada que el resto de las operaciones en las que participa España por la permanente inestabilidad que padece Oriente Próximo. El Cuartel General del Ejército ya envió al Estado Mayor de la Defensa una propuesta con las principales líneas de ese operativo. Ese borrador, que variará según la petición que la ONU formule al Gobierno y las fuerzas que envíen otros países, pronostica que «será una misión de mucho tiempo, como las de Bosnia y Kosovo», donde España tiene sendos contingentes desde hace trece y siete años, aseguraron fuentes militares. El alto mando también prevé que la cifra final de soldados supere los 800 que anunció el Ejecutivo. Con toda probabilidad «serán más de 1.000», afirmaron las fuentes citadas, porque el batallón que se integre en la fuerza de interposición necesitará una serie de apoyos para su despliegue, como unidades sanitarias y de apoyo logístico. El Emad conversa ahora con los ejércitos del resto de países para decidir qué medios precisa y compatibilizarlos entre sí. Cuando esos contactos concluyan, el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, dará a conocer las unidades que integrarán el operativo. De momento, «no hay decisión final sobre el número de soldados y las unidades», subrayó un portavoz de su departamento. Fuerzas «combatientes» En este momento, lo que más preocupa al alto mando son las llamadas reglas de enfrentamiento, es decir, las normas que regularán el uso de la fuerza por parte de estos cascos azules. En la actualidad, los soldados de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (Finul) carecen de un mandato inequívoco que la legitime para utilizar la violencia física cuando sea necesario. Si eso continúa, sus efectivos podrían convertirse en simples «observadores» atrapados entre el fuego israelí y las acciones de Hezbolá. Quizá por eso la Finul sea la fuerza de paz con más bajas en la historia de la ONU, 258, las seis últimas en un bombardeo israelí durante el actual conflicto. Para los expertos, los soldados estarán expuestos a riesgos «permanentes». «Pueden ser atacados por guerrillas o verse afectados por bombardeos israelíes en represalia». Consideran «importante» para su seguridad que el contingente incluya tropas de países musulmanes, para que se desplieguen en la zona fronteriza con el territorio de Hezbolá, y que los ejércitos occidentales sean los únicos que entren en contacto con los israelíes. Para llevar a cabo el desplie-gue en el Líbano, el Gobierno tendrá que ampliar el cupo de efectivos desplegados en mi-siones de paz fuera de España, que para este año se fijó en un máximo de 3.000 soldados. De lo contrario, deberá reti-rar algunos soldados de otras zonas mundo para enviarlos después a Oriente Próximo. En la actualidad, hay 2.115 militares españoles en los Balcanes, Afganistán, Congo y Lituania.

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