Diario de León

Los candidatos oficialistas votaron ayer para tratar de conseguir una segunda vuelta

Álvaro Noboa, candidato por el Partido Renovador Institucional

Álvaro Noboa, candidato por el Partido Renovador Institucional

Publicado por
Fernando Arroyo Leónquito
León

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Tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de Ecuador que pujan para pasar a la segunda ronda electoral votaron ayer en Guayaquil, la ciudad más poblada del país y considerada la capital de la Costa ecuatoriana. El multimillonario Alvaro Noboa, el socialdemócrata León Roldós y la socialcristiana Cynthia Viteri, oriundos de Guayaquil, acudirán a las urnas con la esperanza de llegar a la siguiente ronda, el próximo 26 de noviembre. El cuarto favorito, el izquierdista Rafael Correa, que según algunos analistas es el que tiene mayor opción, votará en Quito, pese a que Guayaquil es su ciudad natal. En Guayaquil votarán otros tres candidatos presidenciales: el populista Fernando Rosero y los independientes Jaime Damerval y Carlos Sagñay, aunque con pocas posibilidades, según los sondeos. Guayaquil, con 1,5 millones de votantes, figura como la ciudad con mayor número de electores en Ecuador, y la provincia de Guayas, de la que es capital, es la de mayor votación con 2,32 millones, lo que representa el 25,8 por ciento del padrón electoral global. La votación de Guayas es mayor que la de Pichincha, cuya capital es Quito, que aporta 1,77 millones de electores, el 19,3 por ciento del total de votantes habilitados, que suman 9,1 millones. Si los pronósticos y encuestas no fallan, no sólo los dos finalistas serán de Guayaquil, sino que el próximo gobernante sería natural de la ciudad Perla del Pacífico. El favorito de las encuestas, Correa, ha pregonado que ganará la Presidencia y que no hará falta una segunda vuelta, lo que resulta improbable según los analistas, que anticipan en noviembre una final entre el izquierdista y alguno de los que votan en Guayaquil. Para que se cumpla el anhelo de Correa, éste debería ganar con la mayoría absoluta, es decir la mitad más uno de los votos válidos, o alcanzar el 40 por ciento y mantener una ventaja de diez puntos porcentuales sobre el segundo. El izquierdista teme un fraude contra él que le impida ganar en la primera vuelta, extremo negado por las autoridades electorales ecuatorianas, que anticipan un proceso transparente, vigilado por más de 40.000 policías.

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