Cómo actuará el rol Muqtada
La ejecución de Saddam Hussein ha servido para varias cosas (tenía un considerable aunque no abrumador número de partidarios, era personalmente valeroso y se equivocó al suponer que Washington se las arreglaría para mantenerle vivo por si le necesitaba ) pero, sobre todo, para una concreta: Muqtada al-Sadr es el rey del Ministerio del Interior El escándalo del vídeo rodado por un funcionario y disponible en Internet permite oír claramente los insultos al ex presidente entre vivas a Muqtada al-Sadr, el joven dirigente confesional chií hijo, sobrino y nieto de 'ayatollah' encarcelados o asesinados por Saddam. Pero en Washington están algo más que preocupados por el poder real de este hombre, socio del gobierno (seis ministros y una treintena de diputados de su corriente) y sobre todo porque es el único líder oficial furiosamente anti-norteamericano. Tanto que se dice que el nuevo plan que debe anunciar Bush para el país incluirá -no oficialmente, desde luego- el fin de su poder y, en concreto, el desmantelamiento de su poderosa y disciplinada milicia, el ejército del Mahdi, al que se tiene por responsable de gran parte de los asesinatos perpetrados en la comunidad sunní.Pero al-Qaeda es crudamente anti-chií, considera a los chiíes renegados de imposible recuperación y su discurso anti-chií es, de hecho, anti-iraní y, por tanto, dialécticamente cercano al diseño norteamericano y de sus aliados regionales, los sunníes egipcios, saudíes o jordanos (cuyo rey, Abdalá II se declara orgullosamente árabe, sunní y hachemí, el linaje directo del Profeta).Los norteamericanos ven escaparse la posibilidad de recuperar a los sunníes en una solución pactada de reconciliación nacional: los asesinatos de Sadr y al-Qaeda lo complican, pero el desconcierto propio, también. En este sentido es inexplicable el bombardeo, con seis muertos, de las oficinas en Bagdad del más prominente hombre político sunní de los que 'juegan el juego', Saleh al-Mutlaq, jefe del Frente de la Concordia, el gran partido de la comunidad.Tal es el escenario, políticamente casi fuera de control, en el que el gobierno al-Maliki anuncia que abre una investigación sobre las circunstancias que rodearon la ejecución de Saddam y esperamos la anunciada nueva estrategia de Bush en Iraq.