El Papa pide «líderes católicos fuertes» contra Morales o Chávez

El Papa Benedicto XVI visitó ayer la iglesia de Aparecida
El Papa, tal como se preveía, firmó ayer en Aparecida su discurso más largo y ambicioso, tanto en lo político como en lo religioso, de su visita a Brasil. En la apertura de la quinta gran cumbre de los obispos de Latinoamérica, que se celebra cada diez años, Benedicto XVI hizo su personal radiografía de la actual situación del continente. América se halla inmersa en un nuevo giro político que a menudo deja a la Iglesia a un lado y, de forma inequívoca, pero sin decir nombres, Ratzinger arremetió contra el indigenismo de Evo Morales, el autoritarismo de Hugo Chávez y Fidel Castro, las economías neoliberales que causan pobreza y la globalización sin ética. Aún así, el Papa reiteró que la Iglesia no hace política, pero sigue reclamando el papel de voz de la conciencia. En su opinión, en una sociedad sin Dios no puede haber un «consenso moral sobre los valores». Por eso mismo, Ratzinger constató con preocupación que el catolicismo vive un «debilitamiento» general en el continente y llamó a una reactivación vigorosa y rigurosa de la acción de la Iglesia. Para Benedicto XVI no hay recetas mágicas, sino las de toda la vida: la esencia y la tradición del Evangelio, la catequesis y la misa, sin deformaciones. De esa forma, espera que surjan nuevos «líderes católicos de fuerte personalidad y abnegada vocación» que irrumpan en el mundo político. Éste es el mensaje concentrado de una intervención intensa y extensa que el Papa dejó a los obispos como guía antes de regresar a Roma. Ya por la mañana, en la misa, el pontífice reivindicó que América «es el continente de la esperanza por su fe, no por una ideología, un movimiento social o un sistema económico». Por la tarde, ahondó en las nuevas distorsiones. «La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo, sería un retroceso», dijo apuntando a la política de raíz indígena promovida por el presidente de Bolivia, Evo Morales, en todos los ámbitos. Chávez y Castro también estaban en el punto de mira.