Diario de León

| Reportaje | Triste aniversario |

El ex presidente de Liberia, Taylor, boicotea el juicio en el que le juzgan por crímenes El incidente del siglo pasado

Cuando ayer se cumplieron 18 años de la matanza en la plaza de Tiananmen a manos del Ejército chino aún hay manifestantes en la cárcel que desean que la presión de Europa a su gobierno sea mayor

La imagen de un manifestante parando los tanques recorrió el mundo

La imagen de un manifestante parando los tanques recorrió el mundo

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Katrien Luytenirma Marga Zambrano - la haya pekín
León

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El ex presidente liberiano Charles Taylor desafío al Tribunal Especial para Sierra Leona (TESL), ante el que debe responder de acusaciones de crímenes de guerra y lesa humanidad, al no comparecer y despedir a su abogado. Al comienzo del juicio, el abogado de Taylor, Karim Khan, leyó una carta en la que éste denunció el proceso, que calificó de «farsa injusta para mí, el pueblo de Liberia y el de Sierra Leona» y en la que anunciaba el despido del letrado. En la misiva, Taylor, de 59 años, considera «injusto» el hecho de que sólo tiene un abogado para defenderle, mientras la Fiscalía puede contar con un equipo de nueve letrados, por lo que, en su opinión, no recibirá un juicio justo. Khan abandonó la sala tras leer la carta, desoyendo las órdenes de la presidenta de la Corte, Julia Sebutinde, para que representara a Taylor en su ausencia., extremo que no entró a valorar. Cuando hoy (por ayer) se cumplen 18 años de la matanza de estudiantes desarmados en la plaza pequinesa de Tiananmen a manos del Ejército chino y todavía hay manifestantes encarcelados, activistas y víctimas desean que Europa presione más al gobierno comunista para que asuma su responsabilidad en la masacre, según dijeron. «El embargo de armas de la UE se impuso por Tiananmen y está muy relacionado con la actitud del gobierno para resolver los casos de muertes, arrestos y daños causados entonces por el Ejército. Mientras esto no se resuelva, el embargo no debe ser levantado», dijo Liu Xiaobo, considerado el ideólogo de la protesta. En Tiananmen murieron entre 400 y 2.000 manifestantes (según las fuentes) que protestaron durante dos meses de forma pacífica exigiendo el fin de la corrupción y más libertades -una exigencia que aún tiene vigencia-, e hizo peligrar por primera vez desde su llegada al poder en 1949 la dictadura del Partido Comunista (PCCh). La UE exige a Pekín, para levantar el embargo, garantías de respeto a los derechos humanos, pero todavía los activistas de Tiananmen son perseguidos y acosados y al menos 13 de ellos permanecen en la cárcel desde entonces, según un comunicado de la ONG Chinese Human Rights Defenders recibido hoy, en el que están también los nombres de 10 ejecutados en los días siguientes al 4 de junio de 1989. El gobierno chino mantiene el expediente cerrado como secreto de Estado y alega que «el incidente del siglo pasado» fue necesario para mantener la estabilidad del país. Efe no ha recibido respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores acerca de si mantiene esta postura. Liu, prestigioso intelectual de 51 años que todavía es vigilado y que inició una célebre huelga de hambre en el 89 en Tiananmen, dice que «Europa tiene miedo a perder terreno en el comercio con China, pero si fuera más exigente políticamente con Pekín se beneficiaría económicamente». «El Parlamento Europeo podría pronunciarse y condenar la actitud de Pekín por Tiananmen. Este tipo de acciones podrían servir de presión al gobierno chino y de apoyo a las personas que aún están luchando por obtener justicia por los fallecidos», opina Liu. «China es una dictadura, algo mejor que la norcoreana o la birmana. Pero Europa y la comunidad internacional condenan a esas dictaduras y apoyan a China». La líder de Madres de Tiananmen (que agrupa a 128 familias de víctimas), Ding Zilin, dijo que «Europa nunca debería levantar el embargo de armas» porque «el actual gobierno chino lleva una máscara de derechos humanos que sólo enseña en el exterior». Países como Francia, Alemania, España, Portugal e Italia están a favor del levantamiento del embargo. Olimpiadas en una dictadura Pero en casi dos décadas el gobierno comunista se ha negado a reabrir el caso y muchos de los manifestantes han pasado muchos años en prisión, como Wang Guoqi, de 44 años y uno de los fundadores del movimiento pro-democracia en China, quien, según dijo, recuerda la prisión como algo «terrible». «Pasé once años en la cárcel por participar en el Partido Democracia y Libertad, desde 1992», explica Wang, un obrero desempleado que a pesar del castigo sigue activo políticamente. Aunque los tres están seguros de que en un futuro habrá democracia en China -incluso aunque no lo lleguen a ver-, no creen que Pekín acceda a las peticiones de las víctimas de Tiananmen: dar una cifra de muertos con nombres y apellidos, asumir responsabilidades políticas y legales y una compensación a los lisiados y familias de los muertos. «El gobierno no va a asumir que el 4 de junio fue un error porque atentaría contra su propio poder. Si se abre el expediente se generará un efecto dominó, la primera reacción sería poner en duda a quienes están en el poder, que han llegado a través de la violencia y la corrupción», vaticina Liu. «Cuando veo la lista de Forbes de los más ricos de China creo que están muy lejos de la realidad. Los más ricos en China son innombrables, nadie se atreve a ponerlos en esa lista», y apunta Liu directamente a la cúpula. En este sentido, este escritor compara la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 con la de Berlín de 1936, en la Alemania nazi: «la primera vez que se celebraron bajo una dictadura, y China va a ser la segunda». Los tres reconocen que la situación en China es mejor que en tiempos de Mao Zedong, «cuando no se podía ni soñar con oponerse». «Lo de hoy es una 'dictablanda», explica Liu, en la que el poder sólo persigue a quienes protestan de forma abierta, como sucedió en Tiananmen. Por su parte, Wang cree que el gobierno está siendo más flexible con él en los dos últimos años, en los que no ha sido detenido, lo que califica de «buena señal», mientras que para Ding, el hecho de que el gobierno chino se esté abriendo responde a una evolución del planeta, y no a su propio deseo de una política aperturista.

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