Toda Colombia se echa a la calle para pedir el fin de los secuestros de las guerrillas
Las autoridades colombianas, encabezadas por el presidente Álvaro Uribe, y millones de ciudadanos clamaron ruidosamente al mediodía de ayer para exigir a los grupos armados ilegales que liberen a todos los secuestrado y respeten la vida. La movilización, sin precedentes en la historia reciente del país, reclama además a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la entrega de los cadáveres de los once diputados que tenía secuestrados desde hacía cinco años y que murieron en cautiverio el pasado 18 de junio. También se les pidió información sobre el lugar donde reposan los restos mortales de otros secuestrados que en los últimos años han muerto en cautiverio de las FARC, por causas nunca aclaradas. Durante cinco minutos el país paralizó sus labores habituales y con campanas, pitos, sirenas, gritos y hasta el golpear de ollas, los colombianos rechazaron los secuestros, y exigieron la inmediata liberación de los rehenes de los grupos armados ilegales. Trabajadores, empresarios, funcionarios estatales, estudiantes, líderes de todos los sectores, se unieron a la protesta, vestidos con camisetas blancas, con flores y pancartas, en la distintas ciudades del país en las que el secuestro se ha cobrado víctimas. El presidente Uribe, que llegó a la Catedral Primada, en una plaza de Bogotá atiborrada de manifestantes, presenció desde las escalinatas el batir de pañuelos blancos por millares de asistentes.