Diario de León

El CSM lo denunció y el ministro de Justicia, Mastella, lo confirmó

Durante el gobierno de Berlusconi más de 250 jueces fueron espiados

A base de campañas mediáticas se buscó hacerles perder toda credibilidad cuando juzgaban casos graves Baltasar Garzón

ULISES RUÍZ

ULISES RUÍZ

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Iñigo Domínguez - roma
León

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El descontrol delictivo de los servicios secretos italianos se va conociendo de forma escandalosa y desordenada desde hace un año, así que ya nadie se asusta de nada. Lo único claro es que Italia se desmorona día a día. Sin embargo, el capítulo de hoy añade un punto más de gravedad. El Consejo Superior de la Magistratura (CSM) ha denunciado y el ministro de Justicia, Clemente Mastella, lo ha confirmado, que los servicios secretos (SISMI) espiaron a 250 jueces entre 2001 y 2006, bajo el mandato de Silvio Berlusconi. No sólo italianos, sino también europeos de doce países y del OLAF, el órgano de lucha contra el fraude de la UE. ¿Por qué? «Para neutralizar iniciativas político-judiciales contra el Gobierno» y emprender «estrategias contra ellos para inhibir su actividad», según las pesquisas de la Fiscalía, cuya instrucción sigue abierta, que ha conocido el CSM. Entrarían en esta categoría de «desestabilizadores» los jueces italianos de los grandes casos de los últimos años y, según la severa denuncia del CSM, el objetivo era «deslegitimarlos y hacerles perder la credibilidad» con campañas mediáticas. La vigilancia llegaba a sus movimientos y sus correos electrónicos. Tal choque institucional, tremendo si se tratara de un país normal, ha creado polémica, pero no deja de ser una más. Por otro lado se supone que el actual Gobierno de Romano Prodi, que hoy mostró su solidaridad a la judicatura, está haciendo limpieza de la agencia, aunque no está claro con cuánto interés o libertad. El espionaje de jueces es un nuevo filón de la famosa redada de Via Nazionale. En esta calle de Roma se descubrió hace un año un piso del SISMI, asignado al ya célebre agente Pío Pompa, que se dedicaba a espiar ilegalmente a políticos, periodistas, empresarios, y a todo el mundo en general. Se le está procesando, pero la mole de información secreta que ha acumulado y repartido puede alimentar escándalos y condicionar la vida pública durante años. El otro día, por ejemplo, le confiscaron tres DVDs con 14 'gigas' de datos en la guantera de su Alfa Romeo. Pompa es un oscuro funcionario que al ingresar en el SISMI escribió una carta a Berlusconi en la que se declaró dispuesto a ser «su hombre fiel y leal». El despacho romano salió a la luz tirando del hilo del gran escándalo del espionaje italiano y del 'caso Abu Omar', el imán de Milán secuestrado por la CIA con ayuda del SISMI. Es confuso, pero básicamente consiste en una red de dirigentes de Telecom, primera compañía telefónica, y agentes del SISMI que unían la información a la que tenían acceso para fabricar 'dossieres' de chantaje. Por todo ello, fue destituido en enero el director de la agencia, Nicolò Pollari.

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