Diario de León

«Voy a dar una gran fiesta»

La niña ecuatoriana Angélica se reunió ayer con su familia tras ser liberada, junto a su madre, horas antes de ser deportada a su país por residir ilegalmente en Bélgica

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efe | bruselas

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La niña ecuatoriana Angélica Loja Cajamarca, de 11 años, y su madre, Ana Elizabeth Cajamarca, de 28, llegaron ayer a su casa en Bruselas, tras ser liberadas por una juez que suspendió la orden de expulsión que pesaba contra ellas. «Estoy muy contenta porque puedo estar con mi familia ahora», declaró Angélica, quien anunció que «voy a hacer una gran fiesta». Rodeadas de sus familiares, amigos y decenas de periodistas, Angélica y su madre expresaron su alivio tras concluir el mes de calvario que vivieron en el centro cerrado para indocumentados 127 bis de Bruselas, a la espera de su deportación, que estuvo a punto de producirse ayer. La niña, quien escribió una carta conmovedora la semana pasada a los medios belgas para explicar su deseo de quedarse en Bélgica, afirmó que espera con ilusión poder volver a su colegio el próximo curso. «Quiero ser abogada para defender a otros niños como yo», dijo. Su madre, Ana Cajamarca, subrayó la «difícil experiencia» que han atravesado y dio las gracias «a todo el mundo por lo que han hecho», sobre todo al presidente de Ecuador, Rafael Correa, su mujer, Anne Malherbe, y el embajador de su país en Bruselas. Según explicó, su proyecto inmediato es la «regularización» de su situación en Bélgica y «arreglar mis papeles, porque no quiero vivir otra vez esta experiencia». Ana Cajamarca dijo estar feliz aunque «lastimada» en los dedos y las muñecas debido al forcejeo que mantuvo hoy en el centro de tránsito del aeropuerto de Bruselas, con tres policías que la separaron de Angélica. «Un trato inhumano» Una juez belga ordenó ayer la puesta en libertad de las dos ecuatorianas cuando estaban ya a punto de ser devueltas a Ecuador, por residir en Bélgica ilegalmente durante cuatro años. La juez de primera instancia Marielle Moris paralizó el proceso de expulsión al alegar que la detención de Angélica, que pasó 29 días encerrada junto a su madre, le causó «un trauma que constituye un trato inhumano y degradante» y viola el artículo 3 de la Convención Europea de los Derechos Humanos. Tras la orden, el automóvil en el que ambas estaban siendo trasladadas por la Oficina de Extranjeros belga a Amsterdam, en Holanda, para tomar un vuelo con destino a Quito, tuvo que dar media vuelta y regresar a Bruselas. Angélica relató a la prensa que la policía la amenazó con que no volvería a ver a su padre «nunca más» si no se subía al automóvil. La Oficina de Extranjeros decidió llevar a cabo la deportación desde Amsterdam, donde el vuelo de la compañía KLM, entre Bruselas y Quito, debía hacer escala, para evitar la «presión mediática» en el aeropuerto de la capital belga, en el que se habían congregado decenas de personas para evitar su expulsión. El padre de Angélica, Javier Loja, que está separado de Ana Elizabeth y también está indocumentado, encabezó una intensa campaña en las últimas semanas para lograr que ambas se quedaran en Bélgica, un país en el que se sienten plenamente integradas.

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