Diario de León

Mientras, con Canadá, Australia y Gran Bretaña se deshace en halagos

Gates culpa a los países de la Otandel fracaso actual en AfganistánUn triple atentado en Amaramata, al menos, a 25personas

El jefe del Pentágono exige a Europa 3.500 entrenadores, además de tres batallones de infantería y unos 20 helicópteros

Tropas canadienses en una operación militar en territorio afgano

Tropas canadienses en una operación militar en territorio afgano

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Mercedes Gallego efe | amara - washington

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Habitualmente comedido, el secretario de Defensa Robert Gates sorprendió el martes cuando se lanzó contra la yugular de los países europeos asociados en la Otan, a los que culpa del resurgimiento de la violencia en Afganistán, pese a que la organización aporta en ese país casi tantos hombres como EEUU. De las 28.000 tropas extranjeras destacadas en Afganistán, la mayoría pertenecen a la Otan. EEUU tiene destacadas 26.000. «A estas alturas no pienso dejar que se nos escape la Otan del anzuelo en Afganistán», dijo airado ante el comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes. Su declaración ocurría la víspera de que partiese hacia Escocia, donde se reunirá con los ministros de Defensa de los países que tienen tropas en el sur de Afganistán, incluyendo España. Lo previsible es que su testimonio en el Congreso fuera un adelanto de lo que piensa decirles. Gates dice sentir «frustración» porque los europeos «no arriman el hombro» como debieran, y tiene para ellos peticiones muy concretas: tres batallones de infantería, 20 helicópteros y 3.500 entrenadores militares. Es este último punto uno de los que más hicieron bufar al jefe del Pentágono durante su comparecencia. «Los esfuerzos europeos en el entrenamiento de la policía (afgana) han sido, por ser diplomático, decepcionantes como mínimo». Para compensar una policía que acusa de «corrupta y analfabeta» ha tenido que aumentar la previsión de militares afganos de 70.000 a 80.000 hombres, lo que ha generado una mayor necesidad de entrenadores, «Hacemos lo que podemos» El problema es que las fuerzas estadounidenses están al límite debido a los combates en Irak, que son los que verdaderamente concentran la atención del presidente George W. Bush. Del devenir en ese país depende su legado histórico, a un año de terminar su mandato en la Casa Blanca. «En Afganistán hacemos lo que podemos. En Irak hacemos lo que tenemos que hacer», declaró ante el mismo comité el almirante Michael Mullen, jefe del estado Mayor. . «Hay un límite de lo que podemos aplicar en Afganistán». Y mientras en el país del Golfo Pérsico las estadísticas parecen darle cierto alivio, en el reino de los talibanes que albergase a Osama bin Laden los extremistas están recuperando el control de forma sangrienta. Mullen cifró ese resurgir en un 27% más de ataques en todo el país, que aumenta hasta el 60% en la provincia de Helmand, actual bastión de los talibanes. Con ello se han multiplicado los atentados suicidas, las bombas en la carretera y otras tácticas ya vistas en Irak. «Lo que vemos crecer es una insurgencia clásica, que requiere una estrategia de contrairsugencia bien coordinada y totalmente apoyada con mejoras de seguridad», diagnosticó Mullen. Pero la fuerza internacional de la OTAN «está plagada de déficits y obligada a una serie de advertencias y aplazamientos que limitan su capacidad». Se libran Canadá, Australia y Gran Bretaña, para los que se deshizo en halagos. EEUU también dice sentirse solo ante a la hora de fumigar los campos de opio que abastecen el 90% del mercado mundial. Al menos 25 personas murieron hoy y 151 resultaron heridas en un triple atentado con coche bomba en Amara, en el sur de Irak, el último hasta el momento de una serie de hechos que marcan un recrudecimiento de la violencia. Zamil Shia'a al-Oreibi, director general de servicios de salud de la ciudad, aseguró que 10 niños figuraban entre los heridos. Según un oficial de la policía de Amara, el teniente Ali Kadhim Hassan, se registró una primera explosión en el centro de la ciudad a las 10:30 hora local, seguida por otras dos deflagraciones con pocos minutos de intervalo. El ejército británico, que hasta abril de 2007 controlaba la provincia de Missana, cuya capital es Amara, confirmó solamente una explosión. Un portavoz, el comandante Mike Shearer, precisó que el estallido se había producido en un mercado de la ciudad chií. Centenares de personas corrieron hacia los hospitales para interesarse por sus seres queridos, mientras que las autoridades han impuesto un toque de queda de 24 horas, además de otras medidas de seguridad. El atentado tuvo lugar durante una visita del primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, a Basora, donde afirmó que Irak progresaba «paso a paso» hacia una situación de seguridad total del país. El Ejército británico debe transferir el control de la provincia de Basora a las autoridades iraquíes el 16 de diciembre, según indicó el portavoz del Gobierno iraquí, Alí al-Dabbagh. En Amara, una ciudad de unos 350.000 habitantes, se registraron en octubre enfrentamientos violentos entre la policía y las milicias chiíes. La capital regional ya fue escenario en octubre de 2006 de enfrentamientos violentos entre la policía y las milicias chiíes. En esa ocasión, el primer ministro Nuri al Maliki lanzó una severa advertencia a esas milicias, que se disputan el control de la ciudad y de su región, que dispone de grandes reservas petroleras. La ciudad es un bastión del Ejército del Mahdi, la milicia del jefe radical chií Moqtada Sadr.

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