| Crónica | Primeros retos en la Casa Blanca |
Obama mete la tijera
En los nuevos presupuestos, el presidente de Estados Unidos aprieta las tuercas a los ricos y grava las emisiones contaminantes para invertir en sanidad, energía y educación

Obama pronuncia un discurso sobre el primer presupuesto de su mandato ayer, en la Casa Blanca
nueva york
Barack Obama se enfrentó ayer a la desagradable tarea de anunciar los presupuestos con el mayor déficit que se haya visto en EE.UU. desde la II Guerra Mundial: 1,75 billones de dólares, que supone el 12,3% del PIB. En comparación, la UE fija un límite del 3% del PIB.
«Hay momentos en los que uno se puede permitir redecorar la casa y otros en los que tiene que concentrarse en reforzar los cimientos», explicó el nuevo presidente al anunciar un presupuesto de 3,55 billones para el año fiscal 2010 que empieza a correr en octubre.
Los cimientos, en este caso son energía, sanidad y educación, los tres grandes pilares a los que dedicará el grueso de la inversión. »El primer paso para encarar este gran agujero fiscal es la honestidad«, afirmó el director de la Oficina Presupuestaria, Peter Orszag. «El impuesto mínimo alternativo se aplicará sin los ajustes de todos los años y los costos de las guerras en Irak y Afganistán desaparecerán mágicamente de la noche a la mañana». Según él, la «nueva era de responsabilidad» incluye 2,7 billones de dólares en gastos presupuestarios que la Administración de Bush excluía sistemáticamente.
Órdenes
Honestidad y responsabilidad están muy bien para empezar, ¿pero cómo hacer más con menos? Obama ha dado órdenes a todos los ministerios para que revisen sus gastos «línea por línea» y metan la tijera en todo lo superfluo, incluyendo Defensa. Pero por mucho que sumen y resten, los 10 millones que el secretario de Agricultura se ahorrará al modernizar programas y eliminar «una sarta de burocracia» se perderán como un vaso de agua en el océano frente a los miles de millones y billones de los que se está hablando.
Por eso el primer presupuesto de la era Obama incluye dos grandes fuentes de ingresos ya anticipadas durante su campaña. El primero consistirá en diluir las deducciones fiscales de que disfruta el 2% más acaudalado de la población, esos que por su salario de más de 250.000 dólares al año entran en el 35% de impuestos federales (además de los estatales y municipales).
Así, según el ejemplo del The New York Times , las deducciones de 10.000 dólares que restaban 3.500 dólares de impuestos sólo restarán ahora 2.800. Con ello se pretende generar en diez años 318.000 millones de dólares que supondrán la mitad del fondo de reserva» para la sanidad universal.
Otra parte de los nuevos ingresos que la oposición ve como una inadmisible subida de impuestos a los negocios que generan empleo es la tasa sobre emisiones contaminantes que se impondrá a las industrias. A juicio del Gobierno eso incentivará el desarrollo de energías alternativas menos contaminantes.
Con esos ingresos se financiará la extensión de la bajada de impuestos temporales que se aplicó a la clase media y baja que gana hasta 75.000 dólares al año. Obama quiere aumentar esa reducción de 400 dólares al año por trabajador hasta 500, cumpliendo así su promesa de bajar los impuestos al 95% de la población.