El presidente promete este año una ley que regule el sector financiero y evite una nueva crisis
Obama se declara «contento, pero no satisfecho» con sus primeras medidas
El mandatario de EE.UU. pasa revista a los resultados de sus primeros cien días en la presidencia

Obama saluda al público tras pronunciar un discurso en el instituto de educación secundaria Fox, en
nueva york
Un pastor, una masajista, una profesora, un empleado de General Motors y una niña de cuarto grado fueron los afortunados que ayer pasaron revista a Barack Obama al completar la primera marca de su histórica presidencia.
«Hoy, en mis primeros cien días en el cargo, he venido a reportarme a vosotros, el pueblo estadounidense, para deciros que hemos empezado a sacudirnos el polvo y a reconstruir el país», proclamó en un colegio de Arnold (Missouri). Obama perdió este Estado del centro de EE.UU. conocido como la puerta del Oeste por menos de 4.000 votos. Y como sus partidarios gustan recordar, si el activista de izquierda Ralph Nader no se hubiera llevado 17.813 votos, Missouri podría haber continuado con su tradición de votar por el ganador.
Obama no se rinde. Fue una de sus últimas paradas antes de las elecciones, «al final de un largo camino hasta la Casa Blanca». Y ayer estaba de vuelta, «al comienzo de otro largo viaje», porque su campaña «no nació en Washington, sino que tuvo sus raíces en sitios como éste, donde la gente trabaja duro y mira por su familia», recordó complacido. Entre el público sin filtrar se encontraban votantes republicanos, que si bien siguen sin coincidir con sus ideas rinden reverencia al presidente. Ideas que, como recordó Obama, «no deben sorprender a nadie, porque los cambios que hemos hecho son los que prometimos», dijo incansable al recapitular. «Estoy contento con lo que hemos hecho, pero no estoy satisfecho».
Sus primeros cien días son un buen momento para reflexionar dónde estamos, pero sobre todo a dónde vamos. Sus planes no se limitan sólo a resolver la crisis financiera y cumplir las promesas de campaña, sino que se ha propuesto redibujar la cuna del capitalismo «para que volvamos a producir cosas, no sólo a barajar papeles».
Antes de que acabe el año, prometió, quiere tener sobre la mesa lista para firmar una ley que regule al sector financiero «de acuerdo al sentido común», y evitar así que se vuelva a repetir una crisis como la actual. «Si todo lo que consumimos viene de otros países, con el tiempo esos países se harán cada vez más ricos y nosotros cada vez más pobres», explicó. Ahí es donde entra su plan de estímulo económico.