Diario de León

Reportaje | l. urdiales

800.000 voltios de sombrero

El colectivo que sustenta la resistencia ante la Sama-Velilla recuerda el impacto social y ambiental que ocasionará la línea de alta tensión en la montaña leonesa

Paraje del valle del Curueño, uno de los puntos por donde REE planea pasar la línea de alta tensión

Paraje del valle del Curueño, uno de los puntos por donde REE planea pasar la línea de alta tensión

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Hay tendidos eléctricos que tienen poco que ver con esos que han hecho suyos las golondrinas en las largas tardes julio; tendidos eléctricos que no se ajustan a reclamo publicitario que haga atractiva la montaña leonesa para el turismo: «Pase la noche bajo un manto de 800.000 voltios, paisaje único, inigualable». Ahora que la política acude a beber a la fuente de la Sama-Velilla, el colectivo que representa la resistencia popular al trazado, se encarga de recordar los términos del proyecto, para que ningún interés distorsione la realidad. «¿A quién le gustaría vivir en un sitio así?», vuelven a enfatizar para recordar el daño principal que puede acarrearle a León ese trazado. Sin bordear el informe Lago -”que desmonta las tesis de los promotores que justifican el nuevo trazado en base a las exigencias energéticas de los tiempos próximos, así como el interés en el que funda el Gobierno de Asturias la necesidad de evacuar la producción eléctrica-” el colectivo contrario a la alta tensión pinta el panorama que se cierne sobre ochenta kilómetros de la provincia leonesa: cada quinientos metros una torre; cada torre, sobre una plataforma que podrá ocupar cien metros cuadrados; cada poste, como un faro que en vertical no le hace sombra un edificio de 20 pisos.

Quienes fundan y sustentan la esencia que une a Salvemos la Montaña Leonesa incluyen el choque del proyecto con las políticas de desarrollo sostenible que predican las administraciones, nutren programas electorales y dan curso a alguna ayuda de complemento a la iniciativa privada en turismo rural. Ahí la paradoja: «Lo que aquí da vida al turismo rural, es el entorno, la exclusividad del paraje; que no sería posible con esa monstruosidad que el Gobierno proyecta extender por los valles leoneses», exponen desde la asociación, que por lo mismo recuerda los proyectos proteccionistas que se encarga de supervisar Europa y dar vida, territorio y hábitat a una especie paraguas: 800.000 voltios al vuelo por la montaña de León no parecen atractivos para dar cobijo al oso; ni como escenario de trinos de aves; ni como sombrero de la única especie en extinción de la zona: el hombre.

tracking