Los vecinos de Villasinta bloquean el cierre de un paso a nivel peligroso
Treinta personas se manifiestan contra la clausura del cruce al considerar «nefasto e insuficiente» el desvío del tráfico por un camino de concentración

Los vecinos de Villasinta echaron abajo las vallas que cerraban el paso de la calle Granada.
Los vecinos de Villasinta decidieron bloquear ayer durante cuatro horas el cierre del paso a nivel sin barreras de la calle Granada. Los operarios de Feve intentaron clausurar con unas vallas ese cruce de vías, considerado muy peligroso, al recibir órdenes de agilizar las obras para eliminar los pasos conflictivos que aún quedan en el municipio de Villaquilambre, tras el accidente mortal que sufrió una joven de 29 años de edad el pasado jueves, al ser arrollado su vehículo por un tren en el paso de El Ejido. Sin embargo se encontraron con la resistencia de parte de los habitantes del pueblo.
Según explicó José María Santos, los vecinos sí consideran que hay que solucionar el cruce de la calle Granada, pero no como se ha ejecutado, derivando el tráfico por un camino de concentración que «está aún sin asfaltar y sin luces para desembocar en un paso subterráneo tan estrecho que los vehículos casi chocan al girar», indicó.
A su juicio, los vecinos de Villasinta merecen que el pueblo no quede aislado y que no tengan que dar un rodeo de medio kilómetro para conectar los barrios. Curiosamente, Santos se manifestó contra el cierre del paso, aunque su padre fue arrollado el 2002 en ese cruce y milagrosamente salvó la vida. Su propuesta es que se coloquen semáforos o barreras en el cruce, en lugar de invertir «tanto dinero en farolas y asfaltar el camino».
El año pasado, el secretario general de Civiqus, Manuel Mitadiel, y el pedáneo de Villasinta, Miguel Ángel García, enviaron una carta al presidente de Feve, Ángel Villalba, para criticar la ejecución del proyecto de eliminación de pasos a nivel en el municipio y pedir soluciones ante el «aislamiento del pueblo».
Ambos esperaban un trazado del camino paralelo a la vía, pero se encontraron con una senda agrícola de anchura variable, «que no alcanza los 4,5 metros en buena parte de su recorrido, con un trazado irregular con curvas pronunciadas y que en la zona de Villasinta tiene una cubierta de piedra, lo que hace prever que el deterioro será muy rápido».
También manifestaron su protesta «por la ejecución de un proyecto que ha supuesto un gasto importante, sin que se haya notado, al menos en la zona de Villasinta, ni en la seguridad, ni en la mejora de la accesibilidad de los vecinos. Al contrario, perjudica a los habitantes y aún esperamos se corrigan algunos de los errores».
La solución para eliminar los pasos de Los Linares, La Mansiella y La Rampla de Villasinta y derivar el tráfico por el paso inferior de El Molino salió a licitación por medio millón de euros. La actuación implicó la construcción de una carretera a la derecha de las vías que debía tener 6,5 metros de ancho en la zona semi-urbana y 5,5 metros en la zona rural, pero quedó más estrecha. Los vecinos que ayer se manifestaron en contra de esta obra también aseguran que se han utilizado terrenos de la junta vecinal de Villasinta «sin su conocimiento», matiza. «No es de recibo que se disponga de nuestros terrenos, sin que nadie nos lo haya comunicado ni solicitado», insisten.