Diario de León

Reportaje | s. c. anuncibay

León suspende en idiomas

Los estudiantes de la Escuela Oficial de Idiomas denuncian una vez más las deficencias del centro, con goteras y calor

La pared de la escuela tiene agujeros de dos centímetros.

La pared de la escuela tiene agujeros de dos centímetros.

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León

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Son las seis y media de la tarde. La Escuela Oficial de Idiomas rebosa alumnos. En la biblioteca hay diez personas. Los pasillos casi vacíos. El bullicio está en las aulas, por las que pasan 3.500 estudiantes. Todo parece normal, pero este centro no cubre ni de lejos las expectativas de sus destinatarios, miles de leoneses que soportan «desde hace tres años y medio las chapuzas de los arquitectos» que firmaron el proyecto.

El malestar desbroza las deficiencias. Las goteras de entonces y de ahora añaden un nuevo problema: «La puerta principal de entrada no funciona desde hace ya más de ocho días», denuncia el presidente de la Asociación de Estudiantes de Idiomas de León, José Manuel García Ruiz de Gopegui, quien pregunta a la Dirección Provincial de Educación si «hay derecho a que todos los alumnos debamos entrar por una puerta de sólo 90 centímetros?».

Exige responsabilidades. «Nadie pide explicaciones a los arquitectos ni a la constructora por este engendro, propio del sur de España más que del norte».

La temperatura es alta, al menos en uno de los despachos -”este periódico pudo comprobarlo ayer-”. «Seguimos sufriendo el calor insoportable en las aulas, con temperaturas superiores, los días de sol, a los 30 grados», explica. Los radiadores están a tope. Todos encendidos, pese a que hay clases en donde no hay nadie. «Sólo hay un interruptor para encender la calefacción y estamos gastando 4.700 euros al mes. Les recomendamos que pusieran placas solares y no hicieron caso porque la soberbia es mala consejera», reprocha Ruiz de Gopegui.

El contraste lo pone el salón de actos. Allí hace frío. Huele a cerrado. «Continuamos, desde hace tres meses, con la tubería de la calefacción reventada por falta de aislamiento y en este curso no podemos utilizar dicho salón», aclara.

«Estamos aislados y con goteras cuando llueve», lamenta el representante de los estudiantes de idiomas. Enseña su despacho. La pared está sazonada por pequeños agujeros de unos dos centímetros. Las corrientes de aire campan a sus anchas. «Está igual en todo el ala», afirma.

Desde su apertura. Una situación que arrastra la escuela desde su apertura, en el 2006. El propio consejero del ramo, Juan José Mateos, arengó a los arquitectos para solventar las deficiencias. Poco se ha corregido. Quizá sea el momento de dar respuesta a otras peticiones: una parada de autobús, un carril bici y aparcamientos abiertos a todos, no sólo a los profesores.

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