Diario de León

Reportaje | pilar infiesta

La Venta de Villaquilambre

El pueblo conserva una casa que sirvió de taberna y hospedería a los comerciantes de la ruta de la ribera del Torío hacia Asturias. Se subastó en 1860 por 1.120 reales

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Villaquilambre fue conocida en los siglos XVIII y XIX, especialmente, por sus tres molinos sobre la presa de San Isidro, bautizados como El Pradiello, Lavandera y La Vega, y por una taberna con hospedaje de poco más de cien metros cuadrados situada en el paraje de Los Valejos, al lado de la actual carretera León-Collanzo, y próxima a la Boca del Valle.

Esa Venta era uno de los puntos clave de la ruta que ascendía por la ribera del Torío a Asturias, remontando el puerto de Piedrafita, y en la que también se incluían otras hospederías similares en Navatejera, Villasinta, San Feliz y Garrafe, según ha investigado Francisco de Celis Blanco.

A juicio de este experto, la construcción del ferrocarril de Vía Estrecha en 1922 y la generalización del transporte por carretera mediante vehículos de motor fue apagando alguno de aquellos negocios, que habían florecido para atender a los transportistas que llevaban sus mercancías en carruajes tirados por recuas de mulas o parejas de bueyes.

«Los traslados y viajes de las personas se realizaban a lomos de caballo, en tartanas o en diligencias, de ahí la necesidad de alimentación, descanso y también hospedaje en lugares protegidos de bandoleros y ladrones», explica. Las Ventas poseían un amplio soportal sobre columnas de madera con base de piedra, con asiento corrido para el descanso de los caminantes y proyección de sol, la lluvia y el viento. Incorporaban una taberna para comer y beber, establos para los animales y un amplio corral donde se introducína los carruajes, muchas de las veces, cargados de mercancías.

Desde 1752. De Celis ha comprobado que la primera referencia se rastrea en el Catastro de la Ensenada, del año 1752, que define la Venta como «una taberna arrendada a Antonio Blanco, por la que paga 830 reales». Era propiedad del concejo, que la alquilaba para hacer frente a los gastos de los vecinos, entre ellos, la fiesta del Corpus. Por eso fue incautada por el Estado durante la desamortización de bienes de propios y comunales de los pueblos promovida por Pascual Madoz en el siglo XIX. El 28 de enero de 1859 se acordó la venta en subasta pública junto con parte del terreno anejo. Los peritos nombrados para su deslinde y tasación la describen como «una casa destinada a Venta en el Camino Real, término de Los Valejos. Linda, Oriente con dicho camino. Mediodía y Poniente, con tierra adyacente, y Norte con tierra de las Monjas Descalzas de León. Tiene 1.334 pies cuadrados, con un soportal de 348. La construcción es de tapial de tierra, cimientos de morrillo y barro bastante deteriorado. El tejado es de cuarterones, barro y teja. La tierra es de una fanega».

La subasta se efectuó el 11 de marzo de 1860. Pedro García, de Villaquilambre, la ganó por 1.120 reales.

Ampliación. Sin embargo, la construcción no perdudaría mucho en el tiempo como Venta, pues su deterioro debido a los materiales poco consistentes de su estructura y el escaso tamaño en relación con la demanda de servicios, hiceron necesaria una ampliación. La última regencia conocida fue de la familia León Viñuela. A comienzos del siglo pasado, en ese entorno, sólo se levantaban siete casas. Como anécdota, De Celis señala que en una de ellas funcionó el primer aparato de radio del pueblo, el del «Tío Cándido. Por eso allí se acercaban al atardecer, durante la Guerra Civil, los vecinos para escuchar el parte y la evolución de la contienda».

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