Entrevista | Rafael Rodrigo | presidentente del csic
«Salamanca y León son ahora las dos prioridades del CSIC en la comunidad»

Rafael Rodrigo, ayer durante su visita a León.
-Usted viene a decir a los niños y niñas de León que se enganchen a la ciencia. ¿Con qué argumentos motiva a los más jóvenes dado el trato que se da a la investigación con los recortes presupuestarios?
-Temen a la ciencia porque no la conocen. Es una carrera dura, vocacional, pero siempre tiene salida.
-Repítame, por favor ¿dice que los investigadores tienen todos salidas profesionales?
-El 99% de los investigadores tienen salida profesional, bien en organismos públicos o en empresas privadas. La carrera científica es dura, sacrificada, pero si se hacen bien las cosas se puede vivir de la investigación en España. El país, en general, y el CSIC, en particular, han dado un paso de gigante en las prestaciones de sus laboratorios, que están en un alto nivel europeo. Sólo hace falta atraer el talento, fomentarlo desde la infancia. No todo el mundo tiene una estructura mental para las matemáticas o la física. Nosotros somos multidisciplinares, abarcamos desde las ciencias humanas y sociales hasta tecnología de los alimentos. Hay pocas vocaciones y queremos incentivarlas.
-Es un camino duro cuya recompensa es el trabajo bien hecho porque la investigación no está bien pagada.
-En efecto, no hay una recompensa económica. Parte del valor de la ciencia es el conocimiento de lo que nadie sabía antes. Es una recompensa que no se puede pagar con dinero. Es verdad que está mal pagada con respecto a otros países, pero nadie puede decir que en España no se puede vivir siendo científico. Diferente son las primeras etapas, con sueldos menores.
-El ex secretario de Estado de Investigación, el leonés Carlos Martínez, declaró en una entrevista reciente en el Diario de León que los recortes presupuestarios han hecho que la ciencia, que viajaba en Alsa Supra, viaje ahora en 600. ¿Cómo definiría usted la situación en la que se encuentra la ciencia en España?
-Carlos Martínez, como todos, intenta magnificar las cosas para la que ciudadanía se de cuenta de lo que está pasando. Estamos en una estación parados, pero si nos bajamos y el tren sale ya no iremos a ninguna parte. La investigación y desarrollo exigen sacrificio y competitividad. Nos ha costado muchos años coger el tren. Los presupuestos determinarán si nos bajamos o no. Estamos en una estación, con los motores encendidos, pero parados. Con la crisis, hay gobiernos europeos que apuestan en I+D más que otros, creo que España es de los que menos recortes está haciendo. El CSIC ha sufrido recortes. Tenemos que ser solidarios con el resto del país, pero también hay que pensar que los beneficios no se producen a medio plazo y eso requiere políticas científicas a largo plazo y los políticos, en general, quieren ofrecer a la sociedad un resultado rápido. Aquellos países que se posicionen correctamente para que la ciencia dé valor añadido serán los más competitivos y afrontarán mejor las crisis, ésta y las que vengan. Éste es un año malo, pero podemos soportar y mantener el nivel de actividad de los grupos de investigación Si esto continúa así, el año que viene no podremos mantener el mismo número de actividades.
-¿Qué proyectos desaparecerán?
- Tenemos un plan estratégico de actuación hasta el 2013 y dependerá de los presupuestos. En el CSIC también buscamos los fondos donde están, del Plan Nacional, la Unión Europea, de las empresas, de las industrias. Un tercio de los fondos que tiene el CSIC, que son mil millones al año, vienen de convocatorias competitivas o contratos con industrias. Seguimos siendo competitivos porque tenemos infraestructura, si se baja, perderemos competitividad en Europa y en el mundo.
-Hace dos años que accedió a la presidencia del CSIC ¿a qué proyectos ha tenido que renunciar que estaban dentro de sus objetivos?
-A la construcción de una sociedad mercantil CSIC para que el conocimiento que se genere tenga un instrumento para transferirlo al sector productivo. El empresarial y el científico son mundos diferentes. Intentábamos crear una herramienta que sirviera de puente entre los dos mundos. La propia dinámica de la administración impide la creación de esta herramienta, cuando se están cerrando empresas públicas. Hemos ralentizado parte de las acciones para incentivar a los institutos de alta calidad para que retengan a los científicos. La ciencia no se mueve por dinero, sino por capacidades. Con los presupuestos que tenemos no somos capaces de echar a andar iniciativas de este tipo. Está ralentizado, aunque parece que saca la cabeza, la creación de la Fundación General CSIC, con la que pretendemos atraer dinero del sector privado para hacer investigación pública. Inversiones previstas para equipar a nuestros institutos también se han parado.
-¿De qué manera se ha visto afectado León?
-León no ha sufrido. En Castilla y León había dos prioridades. Ya está finalizada la sede del Instituto de Microbiología Bioquímica en Salamanca. La otra es el Instituto de Ganadería de Montaña en León. Apostamos, junto a la Universidad de León, por convertirlo en un instituto mixto. Caja España nos donó el terreno en febrero, ya está el proyecto arquitectónico, que presentaremos en pocas semanas aquí. Tendremos que obtener los permisos de obras y hacer el concurso público de adjudicación. Espero que en el 2011 se inicien las obras. La otra apuesta de arqueología está en la zona de Las Médulas. Hemos hecho una inversión fuerte en reconocer cuáles eran las capacidades científicas y técnicas que nos ofrecía la zona. Estamos a la espera de que se realicen los informes científicos y técnicos de nuestros propios científicos. Necesitaremos una evaluación externa e iniciaremos después la negociación correspondiente con los ayuntamientos. No está parada, está a la espera de informes técnicos, pero está desplazada hasta el año que viene.