Entrevista | Migkel Mazkiaran | abogado y miembro de sos racismo
«Echar inmigrantes por la crisis es una visión utilitarista»
Abogado experto en inmigración, Mikel Mazkiaran participa hoy en la jornada «Interculturalidad en tiempos de crisis» que organiza la Asociación Internacionalista Solidaridad y Paz
«Los datos macroeconómicos reflejan de manera clara que la crisis afecta en especial al colectivo inmigrante», subraya Mikel Mazkiaran.
-¿Hay más inmigrantes en paro en este momento?
-La tasa de paro entre el colectivo inmigrante es del 30,8%, frente al 20,5% de media. Además, frente al descenso total de contratos en el último año, del 15,54%, en el colectivo extranjero ha sido del 18,83%. Es más alta porque los puestos de trabajo que ocupaban están más afectados por la crisis. Pero es preciso interpretar estos datos sin perder la perspectiva histórica y recordar que el PIB per cápita se habría reducido en un 0,6% anual de no haber sido por la inmigración o que casi el 30% del crecimiento medio anual del PIB en los últimos diez años ha sido por la contribución de los inmigrantes.
-¿En estas circunstancias se complica hablar de interculturalidad?
-Cuando la situación económica era buena se hablaba mucho de interculturalidad, pero es ahora cuando hay que poner el acento en las políticas de integración. Sin embargo, prima una visión utilitarista sobre los inmigrantes que aboga por prescindir de ellos en situaciones de crisis, ante la escasez de trabajo se piensa que tienen que irse. Hay que alejar este discurso porque las personas inmigrantes han venido para quedarse, están pasando por la crisis como el resto, pero cuando esto pase estarán aquí.
-¿Los planes retorno no funcionan?
-Sabemos que el flujo migratorio desde los años 90 no es temporal. Vienen a quedarse, con un trayecto (búsqueda de papeles, trabajo y reagrupación familiar). Pero las leyes de extranjería no han afrontado la realidad migratoria. En el decreto de retorno entra un porcentaje muy pequeño, pero hay otros retornos que no se cuantifican. Son los que llevan poco tiempo y ven caerse su proyecto migratorio.
-Aparte del paro, ¿la población inmigrante está cayendo en situaciones de irregularidad por las restricciones para renovar permisos? ¿Es culpa de la nueva ley de extranjería?
-No hay cambios reseñables en la ley en este sentido. Para renovar el permiso se exige trabajar seis meses al año y para un permiso nuevo un contrato de un año de duración. Esto nos aleja de la realidad. Se produce una preocupante irregularidad sobrevenida: personas que llevan muchos años entran en situación de irregularidad y tienen muy difícil conseguir un permiso nuevo. Esto tiene efectos perjudiciales para ellos y para la sociedad: quien entra en situación irregular arrastra a la familia.
-¿Qué consecuencias tiene este proceso?
-Más precariedad, acceso limitado a las prestaciones básicas (tienen derecho al paro y paradójicamente pierden el permiso si no tienen trabajo y con ello el acceso a rentas de garantía) y exclusión social.
-¿Qué debería hacer el Gobierno?
-Hace falta más flexibilidad ante esta situación de crisis. Pero la nueva ley no ha atendido esta realidad. Veremos qué pasa con el reglamento. Habría que extender las prestaciones básicas de comunidades autónomas, ayuntamientos y diputaciones al conjunto de la población, sin diferenciar situaciones administrativas. Una salida a la crisis es potenciar los servicios sociales y el empleo público.
-¿Se acentúa la xenofobia en tiempos de crisis?
-Sí, si atendemos al Observatorio Estatal de SOS Racismo desde el 2008 ya se ve un repunte de actitudes xenófobas. Yo relativizaría estos datos. Creo que se soporta bien y que la gente no busca el chivo expiatorio en la población inmigrante. Sí llamaría la atención a las políticas migratorias que deniegan el empadronamiento, creando fantasmas y rechazo, como ocurre en Vic. Algunos políticos crean un clima contrario a esa paz.
Lugar: Centro de Idiomas de la Universidad de León. Jardín de San Francisco.
Hora: 20.00.