La feria preferia de los toreros
La Casa de León en Madrid homenajea a Postigo, empresario del coso leonés

Rafael Álvarez impone a Gustavo Postigo el reconocimiento de la Casa de León, ayer en Madrid.
Gustavo Postigo, empresario de la plaza de toros de León, compartió, ayer en la Casa de León de Madrid, mesa y mantel con una nutrida representación de leoneses que acudieron a calentar motores en torno a la feria que se avecina con motivo de las fiestas de San Juan y San Pedro. Postigo remarcó, entre otras curiosidades y circunstancias que se dan en torno al coso leonés, que «todos los toreros quieren ir a León», para reafirmar el carácter de feria torerista y que ha hecho que los diestros la tengan entre su predilectas.
Otra cosa sería abundar en los aspectos de cómo mantener una propuesta de tanta envergadura, ya que, como dejó bien claro Postigo, «se trata de que el empresario gane tres pesetas y que la afición esté contenta», relató.
Pero lo que está claro, y quedó de manifiesto ayer, es que el poder de seducción de la feria que dirige Gustavo Postigo está fuera de toda duda si se tiene en cuenta que, por ejemplo, Manzanares hijo estará en León en la fiesta de San Juan, lo que hay que valorar en su justa medida, ya que como alicantino podría haber elegido su tierra para torear en fecha tan señalada.
Otro ejemplo que serviría para corroborarlo es el de Enrique Ponce, que lleva diecisiete años viniendo a León.
De estos aspectos habló ayer Postigo ante un foro de leoneses en los que se transmitió la afición por la Fiesta. Tanta afición que, en palabras del propio empresario, justifica una corrida con cuatro toreros y ocho toros para satisfacer la demanda de un público que tiene pocas ocasiones de disfrutar de corridas de postín.
El gran ausente. Respecto al gran ausente, José Tomás, y para el que la empresa había hecho el gran esfuerzo de contratarle, Gustavo Postigo aseguró que «se trata de un torero especial, como lo fue Manolete. José Tomás es un mito, seguido por la gente como si fuera un santo. Un mito como en su día lo fue Camarón de La Isla». Pero aunque no vaya a estar estos días en León, Postigo destacó la importancia de un cartel que cada día pretende poner el listón en la máxima altura de la temporada taurina.
Y Postigo de eso sabe. Como empresario de trayectoria, por sus otras plazas que gestiona, y porque considera a la de León como «un lugar único, edificio emblemático, excepcional y de gran categoría», aseguró. Y con esas premisas espera que el cartel de primer obtenga una respuesta a la altura por parte del público.
Entusiasmo, a tenor de lo visto ayer en la Casa de León, no va a faltar. Porque así lo demostraron los asistentes. Junto al propio Gustavo Postigo y sus dos hijos, estuvbieron presentes Rafael Álvarez, presidente de la Casa de León, y Cándido Alonso, que ejercieron de anfitriones. En un acto al que también acudieron Manuel Iglesias Cabero, magistrado del Tribunal Supremo jubilado, y bañezano de pro, y otros como Ángel García Colin, Alfredo Canal, José Antonio de Paz, Luis Rodríguez y Ramón Villa, acompañado este último por miembros de la Fundación Philippe Cousteau, de la que es miembro y patrono.