Carrasco se escuda ante el PSOE en que se paga su defensa en el caso oposiciones
Llorente exige a la presidenta conocer cuánto cuesta su «intento» de archivo del caso y enciende el debate más tenso del mandato con acusaciones de fascismo

La presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, ayer antes de iniciarse la bronca.
«¿Es cierto que la presidenta está utilizando los servicios jurídicos de la Diputación para conseguir el archivo del caso de las oposiciones?». Una pregunta, al final del que parecía un mero Pleno de trámite en la Diputación, que encendió ayer la bronca más sonada de todo el mandato entre Isabel Carrasco y Matías Llorente, entre la responsable de la institución provincial y el viceportavoz socialista.
«No se puede decir que en este caso yo le cueste un duro a esta institución, porque mi defensa me la estoy pagando yo de mi bolsillo», replicó la presidenta en un tono que hizo retumbar las piedras del salón de plenos del Palacio de los Guzmanes. Aclaró además que también se pagan sus abogados los diputados que han tenido que declarar en estas diligencias previas. «Si no, le pido que vaya al juzgado; no tengo que dar explicaciones de nada, yo me pago mi defensa y usted no me puede preguntar a mí por una cosa personal».
Mientras se explicaba, la presidenta, airada, acusó a Llorente de «soltar tacos». Le exigió que los retirara y si no que constara en acta. «¡No te jode, a mí me va a callar ésta!», fue lo que totalmente indignado había espetado el viceportavoz socialista.
Pero la bronca entre Carrasco y Llorente comenzó un minuto atrás, justo antes de contestar al asunto de la oposiciones. El número dos del PSOE en la institución provincial acusó a la presidenta de utilizar métodos «de fascismo puro y duro». Relató que Carrasco «ejerce un control exhaustivo, con amenazas veladas, sobre los funcionarios para impedir que hablen con determinadas personas».
Recordó que «jamás un equipo de gobierno había prohibido que los funcionarios hablaran con los diputados que les diera la gana, utilizan métodos que dan vergüenza, dejen de actuar de esta forma se lo pido seriamente».
También Carrasco «seriamente» (y a partir de esta consideración empezó la bronca) exigió a Llorente que retirara todo lo que había dicho y le dijo que si tenía constancia de tales métodos que desvelara con nombres y apellidos quién daba la orden. «Dígalo aquí, porque desde luego la presidencia no tiene constancia de nada».
Advirtió al PSOE de que no entraría en esta guerra (la del fascismo al que también aludió recientemente el alcalde de la ciudad para acusar al PP). «Algunos casi no habíamos ni nacido, ya sabemos cuál es el juego que tiene el PSOE en esta provincia y no entraré».
Levantó la sesión, todavía con todos los presentes conmocionados por las voces...