«Nos han dicho que esta semana se acaba y que no hablemos con la prensa»

Las máquinas trabajan a poco ritmo en el tramo.
Aunque hace sólo unos días Fomento prometía respetar todas las obras de la provincia, el tramo de la autovía A-60 entre León y Santas Martas se paraliza de manera inminente. Los propios trabajadores de Ferrovial, la empresa adjudicataria, confirmaron ayer que, como mucho, las obras continuarán hasta finales de esta semana y, de hecho, las bajas ya se notan. «Desde la semana pasada habíamos visto que la actividad descendía», según explicó Jesús García, el alcalde de Villasabariego, uno de los municipios afectados. La misma empresa ya confirmó que los contratos han empezado finiquitados hace días.
Sin embargo, los trabajadores afectados serán muchos; pudiendo llegar al despido de 500 personas, «sumando autónomos, almacenes, mayoristas...», tal y como afirmó el responsable de salud laboral de CC.OO. en la provincia, Evelio Domínguez. La tensión ya se palpa entre los obreros que aseguran haber recibido instrucciones de no hablar con la prensa sobre el asunto. «Nos han dicho que no hablemos con la prensa», esquivaban ayer dos trabajadores según se apeaban de un vehículo de Ferrovial para comer en Puente Villarente. «Sólo nos han dicho que esta semana se acaba», concedieron.
Fomento, por su parte, aún no ha aclarado qué medidas se tomarán, ahora que la construcción de la autovía está «al 50%», según Domínguez.
Los trabajadores no van a ser los únicos afectados por la paralización de las obras. Las ejecución de la autovía León-Valladolid obligó a cortar parte de la N-601 hace sólo unos meses. Con el objetivo de sortear la A-60, se creó un trazado alternativo, en forma de uve, al sur de Arcahueja. Modificación que afectó a los vecinos de Villaturiel, Villasabariego y Valdefresno, especialmente. Por el tramo León-Santas Martas pasan 20.000 vehículos diarios, por lo que es una de las carreteras con más tráfico. Los alcaldes de los municipios afectados coinciden en que lo deseable sería que se terminase la obra.
Además, los pequeños comercios y, en especial, el sector de la restauración se verán perjudicados por la detención de las obras, ya que la mayoría de los trabajadores comía en el municipio de Puente Villarente. El malestar es patente entre vecinos y trabajadores.