Matemática pura para mejorar la calidad del vino
Caléndula descifrará por qué un terreno produce mejores caldos que otro

Antonio Silván, José Ángel Hermida y José Moro escenificaron el acuerdo con un apretón de manos.
El Centro de Supercomputación de Castilla y León (Caléndula), con sede en el Campus de Vegazana, aportará el desarrollo de cálculos, proceso de datos y proyectos de I+D+i que mejoren la calidad de los vinos y de las viñas en Castilla y León. Este es uno de los objetivos del convenio firmado ayer entre el presidente de la Fundación Centro de Supercomputación, Antonio Silván, y el rector de la Universidad de León, José Ángel Hermida. Un acuerdo que permitirá extender e impulsar la I+D+i al sector vitivinícola. Se trata de «un proyecto de innovación y excelencia tecnológica», ejemplo de transferencia del conocimiento, en un sector clave para la actividad económica de la comunidad y que repercutirá directamente en la mejora de su «calidad y competitividad». De hecho, la supercomputación es una herramienta clave en los procesos modernos de innovación por su capacidad para reducir drásticamente los costes y plazos de investigación. Silván destacó que Caléndula es «una garantía» para elaborar los procedimientos de cálculo en el sector del vino. El convenio se desarrollará con el Instituto de la Viña y el Vino de la ULE, puesto que tiene relación directa con las principales bodegas de Castilla y León, Portugal y Francia; desarrolla numerosos proyectos de I+D+i; y presta servicios que inciden directamente en la cuenta de resultados de las empresas.
El rector de la ULE, José Ángel Hermida, agradeció la «confianza» depositada en el campus leonés y destacó la importancia de que un trabajo artesanal, como la elaboración de vinos, «necesite» de un superordenador que «analice todos los datos que tenemos y emita unos resultados que repercutan de forma directa en la calidad de los caldos».
La primera, Emilio Moro. La primera empresa que se adhiere a esta iniciativa conjunta es Bodegas Emilio Moro, de Ribera del Duero, con la que ha colaborado desde hace años la Universidad de León. Tal y como explicó el director del Instituto de la Viña y el Vino, Enrique Garzón, se introducirán en el superordenador todos los parámetros conocidos hasta ahora sobre la planta, la uva, el mosto y el clima, procedente de las investigaciones realizadas en los últimos siete años con Bodegas Emilio Moro. Caléndula realizará los cálculos y determinará, de forma matemática, por qué unos determinados terrenos producen vinos de mayor calidad. La idea es extrapolar estas características de los caldos a otras parcelas de Ribera del Duero que pertenecen a esta misma bodega. Para analizar toda esta información, Garzón indicó que «son necesarios equipos informáticos potentes en los que podamos correlacionar los datos, modelizarlos y ver si son extrapolables al resto de las parcelas».
Por su parte, el responsable de Bodegas Emilio Moro, José Moro, reconoció que el objetivo de este proyecto pasa por afianzar «el prestigio y la competitividad» en un mercado cada vez más globalizado. «Tenemos que llenarnos de motivos para poner en el mercado el mejor vino del mundo», incidió José Moro.