Más de 5.000 establecimientos de la provincia prohíben fumar desde hoy
Los empresarios calculan que la medida acabará con 300 empleos a corto plazo

La cafetería Gala empezó a aplicar ayer las medidas decretadas por el Gobierno.
Alrededor de 5.000 establecimientos de la provincia de León comenzarán a aplicar hoy la Ley de Espacios Públicos Libres de Humo, que prohibe el consumo de cigarrillos y puros en sus dependencias en cumplimiento de la normativa dictada por el Gobierno, que a criterio de los profesionales del sector va a suponer la pérdida de alrededor de 300 empleos.
A partir de hoy domingo queda prohibido fumar en los centros de trabajo, excepto en los espacios abiertos al aire libre, así como en las dependencias de las administraciones y en los centros sanitarios, docentes y formativos, excepción hecha de las universidades y de los centros de educación de adultos que dispongan de espacios habilitados al efecto.
Centros comerciales y de atención social también se someten a la prohibición de la utilización del tabaco así como las salas de fiesta y los puntos de elaboración o preparación de alimentos.
Queda prohibido fumar en los espacios reducidos (aquellos que no ocupen una superficie de más de cinco metros cuadrados) y en las estaciones de los medios de transporte, salvo en los casos en los que dispongan de dependencias al aire libre.
Hoteles, hostales y establecimientos análogos deberán disponer de un 30% de su espacio disponible para fumadores. Bares, restaurantes y similares que estén cerrados, se someterán a la misma prohibición y lo mismo ocurrirá con las salas de cine, los teatros y los espectáculos públicos que se celebren en recintos cerrados.
La limitación será especialmente perseguida en los recintos de los parques infantiles y en las áreas de juego para los más pequeños y no cumplirla comporta sanciones de entre 30 y 600 euros para los casos más suaves. Los graves se tipifican con multas de hasta 10.000 euros y los más graves llegan a alcanzar hasta los 600.000.
Entre los hosteleros del Barrio Húmedo de la capital, una de las zonas de tapas más emblemáticas de la provincia, la percepción sobre la aplicación de la ley es muy variada. El vicepresidente de la asociación de esta zona de bares, Vicente Pascual, que regenta La Pitanza, califica de «extraordinaria» la aplicación de la normativa y, aunque cree que es posible que se pierda «algo» de negocio, pero «poco», el consumo se «normalizará», según él, con el paso de los días. Sin embargo, hay otros locales molestos con la medida, ya que entienden que será «un handicap». Por el momento, no han contemplado ninguna acción de protesta, aunque mantienen que cualquier prohibición «no es buena». Por ello, se prevé la celebración de una reunión en enero entre los hosteleros de la zona.
La Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale) y su organización de empresarios autónomos (Feacyl) estiman que con la llegada de la ley «las pérdidas para los pequeños empresarios autónomos serán cruciales». «Esta ley generará una situación que, lejos de resultar beneficiosa para la recuperación económica, se complicará con la subida del IVA y de las tarifas eléctricas en una inminente asfixia, cuya consecuencia inmediata será el cierre de un buen número de establecimientos», añaden las mismas fuentes.
El punto de vista de la patronal choca frontalmente con el de los sindicatos, que esperan que «a medio y largo plazo» las pérdidas no sean tales y destacan, por encima de todo, los «beneficios» que la norma aportará a la salud de los trabajadores del sector. Así, el secretario general de la Federación de Comercio, Hostelería, Turismo y Juego de UGT Castilla y León, Gabriel Gómez, critica a los empresarios por «hacer un análisis economicista, miope y a corto plazo» de la situación.
Gómez admite que puede haber «un impacto» y «una merma del consumo» en los primeros meses, pero «a medio y largo plazo, todo será positivo».