El Ayuntamiento reabre Papalaguinda después de un año y medio de obras
Los vehículos vuelven a atravesar el paseo, pese a la reforma en el primer tramo

El acceso a Papalaguinda desde la plaza de Guzmán se reabrió ayer después de un año y medio cortado.
La eterna obra de Papalaguinda, la reurbanización que condenó al rastro al exilio del aparcamiento del estadio de fútbol, se dio por concluida ayer. Más de un año y medio después del corte, que se justificó por la necesidad de que la constructora tuviera un espacio para la colocación de las casetas y el almacenamiento de los materiales, los coches pudieron volver a travesar el paseo, desde la plaza de Toros hasta Guzmán, sin tener que darse la vuelta para poder salir del cuello de botella en el que se había convertido la avenida. Un entorno remozado en el que se aprovechó para construir un nuevo espacio de juegos infantiles bautizado como el parque de Pocoyó.
La dilación del cierre se ha derivado de la sucesión de dos proyectos. El estreno del Plan E sirvió para que en el 2009 se apostase por hacer una lavado de cara integral al paseo. Se adecuaron las escaleras de acceso para personas con problemas de movilidad, se reformaron espacios verdes y se adecuó la zona superior de avenida Facultad. Unas labores que entretuvieron todo el año, con el rastro cerrado durante semanas hasta que los comerciantes aceptaron la propuesta inamovible del Ayuntamiento de trasladarse a los terrenos del antiguo desguace de Clarés.
La polémica todavía estaba viva, como se había podido ver en manifestaciones y quejas continuas de los vendedores ambulantes, y el consistorio, con el alcalde a la cabeza, decidió que la nueva remesa del Plan E guardara un pequeño dinero con el que ejecutar un proyecto que anulara las opciones del rastro de volver a Papalaguinda. Nació entonces la idea de cortar la avenida al tráfico de manera definitiva. Sobre el terreno de los apenas 200 metros en los que habían estado las casetas de obra, entre la plaza de Guzmán y las inmediaciones del Mc Donalds, se dibujó un plano en el que cabían canchas polideportivas y zonas verdes, sin espacio alguna para carretera, lo que obligaba a que los vehículos tuvieran que entrar y salir por la zona de la plaza de toros, a la vez que contribuía a dar un carácter más recreativo al entorno y potenciaba su uso como zona deportiva y de ocio.
El proyecto se adjudicó sobre estas bases. Incluso, cuando se empezaron los trabajos, la traza de los obreros se afanó en seguir los dictados que habían marcado los técnicos municipales. Pero el avance se encontró con la reivindicación de la federación de asociación de vecinos, que convenció al alcalde de que era necesario mantener el paseo abierto al público, en contra del criterio de la concejala de Obras, la leonesista Gema Cabezas, quien se desmarcó del proyecto desde entonces. La decisión obligó a redibujar sobre los planos, con los mismos 250.000 euros de presupuesto, un nuevo proyecto que desvirtuaba el original. El que se abrió ayer: un estacionamiento para autobuses en la esquina con Guzmán, una calle de un carril en cada sentido, a la que se adosa una ciclovía de apenas 200 metros y un parque infantil