Un bebé del Hospital en el 89 y otro en el 59 del Hospicio, en la lista de los desaparecidos
Anadir denuncia que las madres no encuentran certificados de defunción ni les enseñaron los cadáveres
El Fiscal General del Estado tiene q ue decidir si encuentra motivo para investigar el caso de un bebé nacido muerto en el Hospital Virgen Blanca tras una cesárea en el año 1989 -”y del que en el expediente se dice que no existe partida de defunción ni le enseñaron el cadáver, -” y el de la presunta desaparición de un niño del Hospicio de León en 1959, un año después de su nacimiento en la Maternidad de León. Los dos expedientes están en la documentación de quinientos folios con los 261 casos entregados por el abogado de la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir), Enrique Vila Torres, el día 27.
El abogado insiste por teléfono teléfono en que los expedientes entregados a la Fiscalía para que investiguen son de madres que tienen serias dudas de la muerte de sus hijos porque no son capaces de conseguir un certificado de nacimiento, ni de defunción y nunca les enseñaron el cadáver de los bebés, explica Vila Torres que aclara que «más que niños robados son niños desaparecidos porque no hay forma humana de desmostrar que murieron». Ninguna de las dos madres denunciantes vive actualmente en León.
El abogado espera que la Fiscalía tome una decisión en un mes «Lo que espero que pase es que la Fiscalía ordene a los fiscales de cada provincia que abran instrucciones, algunos casos se archivarán, pero otros seguirán adelante».
No son memoria histórica . Anadir y el abogado Vila Torres insisten en desvincular estas presuntas desapariciones con los niños robados del franquismo, «no tiene nada que ver. Ni Franco ni Memoria Histórica, todavía hay mafia. Habrá que aclarar si existe un delito o una mala gestión documental por una actuación alegre de la administración que no arregló bien los papeles, pero estamos hablando de madres que han perdido a sus hijos, y eso hay que aclararlo. Quien denuncia no acusa, de eso no hay duda, sólo pedimos que se investigue».
Vila Torres es adoptado y su bufete se ha especializado en luchar por el derecho de los hijos a conocer sus orígenes biológicos, «empezamos con estos casos, pero hemos destapado un entramado muy importante desde los años 50 a los 90, que se dedicaba al robo y posterior venta de niños», asegura. «Gente mala capaz de robar y vender niños siempre la ha habido, aunque cada vez está más controlado y se dan sólo casos aislados». El abogado ha publicado un libro titulado Historias Robadas, de la editorial Temas de Hoy, en el que detalla el caso de cuatro familias españolas y las cartas de cientos de madres que en los últimos años se han dirigido a su bufete seguras de que sus hijos estaban vivos, pese a que tras dar a luz les comunicarán su defunción.. «Quien denuncia no acusa, sólo duda», insiste y anima a las madres que tengan dudas de la veracidad de las muertes de sus bebés a que no sientan vergüenza en contarlo, «porque hasta ahora ellas mismas se decían que estaban locas, que no podía ser posible, pero estamos demostrando que en muchos casos sí es posible. Muchas madres vieron a sus hijos sanos, luego les dijeron que habían muerto, nadie les enseñó el cadáver, les dijeron que les arreglaban todo y hay que ponerse en el lugar de una madre que acaba de perder a un hijo, nunca duda del equipo médico y el dolor provoca que deje todo en manos de los profesionales, sobre todo si hablamos de mujeres con poca cultura, que se encuentran en un estado de duelo y no son capaces de reaccionar».