Lo que el jardín esconde

Dos familias presentan en la Fiscalía documentos que cuestionan que los tres bebés que buscan fueron enterrados en la Maternidad, como les dijeron las monjas.

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carmen tapia | león
León

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Les dijeron que habían enterrado a los bebés en el jardín de la Maternidad de León, pero han descubierto papeles que ponen en duda la versión de las monjas. Encarna y Elena García, dos hermanas leonesas de Villaornate, se han empeñado en averiguar dónde están otras dos hermanas suyas, mellizas, paridas por Irenea García y presuntamente enterradas en este paraje el 5 de agosto de 1959, tras su fallecimiento momentos después del parto. Un mes después del mismo año y en el mismo lugar, el 30 de septiembre, la abuela de Yaiza González, Evangelina Martínez Ibán, dio a luz a dos mellizos. El niño pesó casi cuatro kilos, sano. Su madre lo amamantó durante cuatro días; la niña, la madre de Yaiza, apenas pesó 500 gramos, temían por su vida y la llevaron a la incubadora. Cinco días después la monja le comunica a su abuelo que el pequeño ha muerto: «el niño se ha muerto esta noche»— le dijeron a su abuelo, Julián Prieto,— «le entró una fatiga y murió, pero no te preocupes, como sabemos que tienes poco dinero y sois gente obrera lo hemos arreglado todo y lo hemos enterrado en el jardín, para que no tengas que ocuparte de nada». El hombre, un trabajador poco acostumbrado a intrigas, apenas reacciona ante la sorpresa de la noticia, y sólo se atreve a mostrar agradecimiento por la agilización de los trámites.

Pero en estas dos historias hay esquinas ensombrecidas por la duda. Documentos que revelan que algo no se hizo bien. Encarna y Elena han dedicado cuatro meses a una labor casi detectivesca para reunir certificados, partes facultativos, funerarios, licencias de enterramiento y partidas de bautismo en las que los mismos hechos se relatan de manera diferente, con fechas que no concuerdan con nombres diferentes de las personas que intervinieron en el nacimiento y presunta sepultura de sus hermanas. «Todos están muertos», dicen, «menos una matrona, que es muy mayor. En los papeles no coinciden ni los nombres de los facultativos que atendieron a mi madre ni el número de colegiación. Están mezclados». En los documentos del fallecimiento de las mellizas no consta el día exacto del alumbramiento «o está equivocado», dicen. «Mi madre dice que las dos vivieron al menos cinco días», pero en el parte de defunción consta que una murió el día 5, el mismo día del nacimiento, y la otra el día 8, fecha a la que también atribuyen el nacimiento, «es el primer caso del mundo en el que dos mellizas nacen en días diferentes», aseguran. Así lo demuestran los papeles que presentaron al fiscal en abril, junto a un certificado de enterramiento en el que aparecen sus nombre como enterradas en una fosa común en el cementerio municipal.

Hace unos días han actualizado con nuevos archivos la documentación enviada a la Fiscalía de León, denuncia que ahora investiga el fiscal y sobre los que tendrá que decidir en menos de quince días, al cumplirse el plazo de los seis meses reglamentarios de los que dispone para continuar con el caso o archivarlo.

En el mismo plazo espera Yaiza González una decisión. También presentó la denuncia en abril. Su tio, el niño robusto de cuatro kilos que debería estar sepultado en el jardín de la Maternidad, consta como enterrado en el cementerio de León el día 6 de octubre, cuando supuestamente murió el día 5, «y nos dijeron que lo habían enterrado en el jardín de la Maternidad. A pesar de haber vivido cinco días, en el parte de defunción del archivo provincial consta como feto masculino y que la causa de la muerte se produjo por prematuridad, cuando no eran prematuros ninguno de los dos y sobrevivió cinco días». El parte de defunción aparece firmado por un anestesista militar. «En el archivo histórico provincial, sin embargo, no aparece ni el legajo de aborto, ni como nacido».

Identidad cambiada. Con el golpe del fallecimiento del bebé aún sin masticar, la abuela de Yaiza recibe una llamada de la Maternidad a los tres meses. La niña, que todavía está en la incubadora, se está muriendo, y le piden a la familia que se hagan cargo de ella. Pero le aconsejan al padre que no la inscriba en el libro de familia, «le dimos de alta cuando nació» —le dijeron las monjas— «y luego, como pensábamos que se moría, le dimos de baja. Si vas a registrarla ahora te pueden poner una multa». Julián así lo hizo, por eso Camino o Evangelina Prieto— que sobrevivió—que los dos nombres tiene su madre, según el documento al que se acuda, tuvo dificultades para darse de alta en la Seguridad Social cuando a los 14 años se puso a trabajar. También tiene dos fechas de nacimiento, el 30 de septiembre y el 28 de octubre y, según algunos papeles, nació en casa.

El fiscal de León, Emilio Fernández, tiene sobre su mesa doce denuncias de familias que sospechan que sus bebés fueron robados entre las décadas de los cuarenta y noventa.

Fernández es el primer fiscal de la Comunidad que ha llamado a declarar a un médico, uno de los pocos que aún vive, cuyo nombre aparece en uno de los casos investigados. El fiscal lo llama para que aporte un poco de luz a la investigación de unos casos que, por el tiempo transcurrido, carecen de los papeles y documentación suficiente para encontrar elementos penales.

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La Fiscalía de León ha archivado ya tres denuncias por falta de pruebas.