Antonio del Valle. presidente de la hullera vasco leonesa
«Si no se modifica la decisión del 2018, será una muerte lenta y dulce»

Germán Gavela, Antonio del Valle, Roberto Núñez y Pablo R. Lago, anoche durante el Filandón.
En «un momento delicado» en materia económica, la situación del carbón, «que siempre ha vivido en el filo de la navaja», se marca como un reto de supervivencia para las cuencas de la provincia. Como la que sobrevive gracias a la Hullera Vasco Leonesa, cuyo presidente, Antonio del Valle, disertó ayer en el Filandón, el programa que emite La 8 de Televisión Castilla y León en colaboración con Diario de León, sobre el futuro del sector, amenazado por los ultimátum de la UE fijados para el 2014 y el 2018. Dos «espadas de damocles» sin las cuales «podrían mantenerse el 70% de las mineras leonesas» más allá de ese horizonte con criterios de rentabilidad. Pero si no se logra «modificar» la orden de la Comisión Europea, auguró el representante de la tercera generación de la familia Del Valle, las empresas mineras de León se verán abocadas a «una muerte lenta y dulce».
Pese a estos augurios, el presidente de la Hullera Vasco Leonesa se mostró «confiado» de que el sector tiene futuro porque «en el carbón no hace falta creer o no creer, es necesario». «En la generación eléctrica nadie va a prescindir del carbón», recalcó Del Valle, quien insistió en que el mineral importado «contamina más porque hay que contar con el transporte» y aseguró que España cuenta con «un mix energético bastante diversificado, que es una de sus fortalezas», en el que el carbón, junto al gas, aporta la «fiabilidad».
Desde la certidumbre de que «es razonable mantener un autoabastecimiento» para «no quedar en manos de terceros países», Del Valle subrayó que «es estúpido decir que en el 2018 se cierra, a pesar de que se pueda sobrevivir por sí misma y aunque se sea rentable».
El presidente de la Hullera Vasco Leonesa cargó con «la decisión de la Comisión Europea», que no ha podido ser «un reglamento porque tendría que contar con el Parlamento Europeo», que sí que apoya el carbón. «Han puesto ciertas coletillas para asegurarse de que se cumple», como que las empresas que pasen el corte de la rentabilidad tengan que «devolver las ayudas para quien siga más allá del 2018, lo que es imposible». «Si supiera que no se puede modificar, si se aplica a rajatabla, sería una muerte lenta y dulce», describió Del Valle, quien concedió que «en 2014 ya habría una debacle en pozos» y se «tendrían que dejar para el final aquellos que fueran más rentable». «Y en 2018, cerraríamos», sentenció al ser preguntado sobre cuál será su estrategia si la Comisión Europea mantiene su postura.
Para desmontar creencias infundadas, el rector de la minera que mantiene «entre 1.500 y 2.000» puestos de trabajo en la cuenca de la montaña central, que «caería si desaparece la Vasco», aseguró que «no hay rentabilidades enormes». «No nos estamos haciendo ricos. Este es un negocio que hay que conocer bien, arriesgarse y confiar en el futuro», relató Del Valle, quien señaló que conforme a las inversiones que se han hecho «como empresas podrían sobrevivir el 70% de las que hay en la provincia» porque «encontrarían mecanismos para funcionar» con rentabilidad, a pesar de que no esquivó que «sin ningún tipo de incentivo sería muy difícil»
Con el ejemplo de su empresas como guión, que ha invertido «entre 14 y 15 millones de euros al año, y en alguno se ha llegado incluso a 19 millones», Del Valle concedió que la Hullera Vasco Leonesa cuenta con «reservas hasta 2018», pero que «en el 2014-2015 habrá que decidir qué se hace si se quiere ir más allá del 2018». «Si entonces no es razonable que existan posibilidad de continuar, se podrían paralizar las inversiones. Hemos hecho todo lo posible por amoldarnos y esperamos llevarlo a buen término», afirmó.
Como complemento a la crítica sobre el ultimátum del 2018, Del Valle cargó también contra la reducción de un 25% de las primas por consumo de carbón autóctono a partir del 2014. «Hay muchas restricciones y bajando así, sin que podamos decidir cuánto, para entonces habrá mineras que no lleguen», planteó, al tiempo que reseñó que «los efectos negativos» de la crisis de estos años «empezarán a amortiguarse precisamente en el 2014, que es cuando se dice que hay que bajar».
Frente al tópico extendido, Del Valle mantuvo que «las industrias reciben poca ayuda para un Estado como el español», con alrededor de «300 milllones». «Si se cuenta el empleo y las devoluciones por el IRPF y otros conceptos, el saldo es positivo», apuntó para asentar que «es más cuestión de filosofía y política que puramente económica porque el valor añadido que arrastra es muchísimo más» y justifica la apuesta por el carbón como sector estratégico. «El problema es que sepamos convencer, pero pienso que España no puede desprenderse del carbón porque sería un terrible error», afianzó, dispuesto a que «con el nuevo equipo del Ministerio de Industria se reabra el debate en la UE sobre el cierre del 2018». Una escena comunitaria en la que criticó «la hipocresía» de países de la UE, como «Dinamarca, que tiene 48% de generación eléctrica con carbón, como Alemania, Grecia o Finlandia, y luego dicen que no quieren subvencionar la contaminación, cuando transportan desde fuera».
Agradecido a sus trabajadores por «la sensatez y serenidad» que han tenido desde el 2009 hasta que firmar el convenio estos pasados días, Del Valle también dejó espacio para analizar la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del pozo Ibarra, que ha determinado la creación de una comisión con Junta, Patrimonio y el Ayuntamiento para «hacer algo que merezca la pena visitar, que sea atractivo».