«De la posguerra a internet»
León entregó el premio del comercio tradicional de la ciudad a Ángel Martínez, patriarca de Calzados La Revoltosa.

Emilio Gutiérrez entregó el premio a Ángel Martínez ayer en el consistorio de San Marcelo.
Empezó a trabajar a los 10 años y con apenas 15 se hizo cargo del negocio. «Mataron al titular en un atraco en el que estaba delante. No es que fuera ni más listo, ni más tonto», señaló como si se excusara Ángel Martínez, quien recibió ayer el premio del comercio tradicional de León, arropado por los máximos representantes del sector y compañeros. «Un ejemplo para todos los pequeños comerciantes que se enfrentan a la batalla de seguir vivos, no cerrar y mantener el empleo», como admitió el alcalde, Emilio Gutiérrez, quien destacó el trabajo realizado por el comerciantes «desde la posguerra hasta internet» para construir el grupo de Calzados Martínez, formado por «la Revoltosa y tres tiendas más». «¿Quién no ha comprado un par de zapatos en tus tiendas?», alabó el regidor del consistorio de la capital leonesa, tras rememorar los tiempos de niños en los que se embelesaba con «los escaparates de la tienda».
Martínez recordó los inicios en los que «no había medios económicos». «Luché y luché ,y el trabajar no ha sido una obligación, sino un placer, como que me tocara la lotería todos los días; con orgullo y satisfacción», explicó como receta de una trayectoria que se adereza con «trabajo y honradez». «Si he dado una palabra siempre la he cumplido, ese es el secreto del éxito», comentó orgulloso, escoltado por su mujer y sus hijos, Rosa y Ángel, quienes aseguran la pervivencia del negocio. Un horizonte que «tiene futuro, pese a que los momentos son muy malos», admitió el patriarca de Calzados La Revoltosa, quien apostó por los valores de «la cercanía y el trato personal, con precios y amabilidad», como fuerzas del comercio tradicional.
Larga trayectoria laboral. El alcalde resaltó «los muchos años de trabajo» de Ángel Martínez, nacido en el año 1931, que «ahora le permiten recoger los frutos en forma de cariño». Años en los que ha sobrevivido «al empuje de las grandes superficies» con su apuesta por «modernizar su negocio cuando nadie lo hacía». «Hay que seguir evolucionando, pero manteniendo las costumbres y con un trato personalizado», insistió en la entrega del premio Gutiérrez, quien defendió que «ciudades como León no deben desprenderse del pequeño comercio» porque son una de sus «señas de identidad» por su capacidad de generar «arraigo».