Diario de León

La sospechosa de la estafa tira de la manta y dice que era «una correa de transmisión»

María Concepción declaró ayer a petición propia durante tres horas y salió imputada de los juzgados.

La acusada abandonando los juzgados.

La acusada abandonando los juzgados.

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m.a.zamora /m. Cachafeiro | león
León

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«Sólo soy una simple correa de transmisión». María Consolación Suárez Velasco declaró ayer a petición propia ante el titular del Juzgado de Instrucción Número 1 de León para dejar claro que ella no es la cabecilla de la trama piramidal que ha generado una estafa de dos millones de euros, sino parte de un entramado que dirigían altos directivos de la propia Caja España-Duero.

María Consolación, que ayer declaró por espacio de tres horas en las dependencias de Sáenz de Miera, decidió dar un paso al frente después de tres semanas de encierro voluntario. En su declaración ante el juez también dijo que esos ejecutivos le advirtieron en su día, cuando ella quiso apartarse de la gestión de los fondos que captaba, que si abandonaba «me iba a comer todo el marrón». Fue en ese momento cuando María Consolación, según explicó ayer también, fue trasladada desde el Portillo a la oficina de Michaisa.

María Consolación, según fuentes consultadas por este periódico, al parecer también dio el nombre de dos directivos de cierto nivel que estaban por encima de ella en el entramado y que formarían parte del núcleo duro de la presunta estafa.

Imputada. Tras escucharla, el titular del Juzgado de Instrucción Número 1 le imputó ayer un delito de estafa, al tiempo que ordenó a la propia caja el inicio de una investigación interna más en profundidad.

En su declaración, María Concepción dio más detalles, como que cuando comenzó a gestionar el negocio inversor piramidal (con lo que aportaba un nuevo cliente se pagaban los intereses a los anteriores), las cantidades que pedía oscilaban entre los 30.000 y los 50.000 euros. Sin embargo, sin saber por qué, quienes estaban por encima «me dijeron que tenía que solicitar más, hasta 200.000 euros». La trama —otro detalle que hasta ahora no se conocía— comenzó a funcionar en el año 2003.

Responsable, la caja . En el caso de la presunta estafa ya se ha personado un grupo de 30 afectados, que van a exigir que Caja España-Duero se haga responsable civil-subsidiaria de lo ocurrido y sea quien les devuelva el dinero.

De todas formas, en los próximos días podrían salir a la luz entre 10 y 20 afectados más por operaciones hechas en el último año.

Caso abierto. Mari, como la conocían en la oficina de Michaisa, dio ayer un paso al frente tres semanas después desde que se descubriera públicamente una presunta estafa que podría superar los 2 millones de euros.

La ya ex empleada de la Caja, después de que la dirección la despidiera de forma fulminante el pasado día 16, pidió declarar tras estudiar con su abogado la estrategia de defensa ante un caso que, por lo que parece, sólo está en sus inicios. Caja España-Duero denunció la trama en un extenso informe sin especificar si se trata de una estafa o una apropiación indebido, lo que a su entender debe establecer el juzgado. María Concepción tenía un tren de vida muy por encima de sus posibilidades. Viajes, ropa, coches, casas...

El chiringuito financiero paralelo a su trabajo en la Caja consistía en captar clientes y ofrecerles grandes beneficios por meter su dinero en fondos y divisas.

¿Tres implicadas? Como consecuencia de la investigación interna abierta por la propia entidad, ya son tres las personas en el punto de mira. María Concepción, que ha sido despedida; una hermana suya que también trabaja en Caja España-Duero, en la oficina de Ordoño II, que ha sido apartada de su trabajo hasta que se aclare la situación; y la subdirectora de la oficina de Michaisa, también apartada.

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