Va por ti maestro... de tantas cosas
Opinión | felipe zapico
torero leonés
Con frecuencia le llamo en la intimidad, por un cariñoso apodo que le publicó un día en un bonito artículo de un periódico nacional, un aficionado de la literatura que se llama Francisco Umbral, casi nadie, y a mí me gustó tanto que me lo adjudiqué, no lo menciono aquí por si no le gustase pues hoy por primera vez quiero escribir de él, pues en infinidad de veces tanto en prensa, radio y televisión, lo ha hecho de mi persona y siempre bien durante más de cuarenta años. Pues como de bien nacidos es ser agradecidos es necesario algunas veces recordar a la gente desmemoriada los méritos incontestables de cada uno, y los de este señor, pues rezuma señorío por los cuatro costados. Son tantos que sin ellos, nada de la situación de la que disfrutamos taurinamente en la actualidad hubiese sido posible, pues son tantas y durante tanto tiempo sus iniciativas, críticas taurinas, consejos, presentaciones, La Espada, etcétera, que el Club Taurino y la afición taurina leonesa no hubiese alcanzado las metas actuales. Y no por todo ello no es que hayamos tenido grandes discrepancias, que las hemos tenido y las seguiremos teniendo, pero como hombres de ley siempre las hemos solucionado, pues como en mi programa de «Torerías» con mucha frecuencia digo de él que es mi maestro, y no solamente en mi faceta de presentador de televisión sino en muchas cosas, pues a su lado siempre se aprende mucho, ya que desde que empezó en esto de la fiesta, en la que fue compañero de cartel de Rafael Pedrosa, por aquel año de 1948, en la Plaza de León, hasta en la actualidad 1997, no ha dejado de estar «en primera línea» en la fiesta leonesa, y siempre dando la cara pues difícil encontrar una persona tan válida y tan polifacética, pues a parte de escribir de toros, hablar de toros y pintar de toros es persona insustituible para cualquier acto y además de todo ello y lo más importante, «es buena gente» como decimos en el argot taurino. Y para finalizar no tengo más remedio que pregonizar alzando mi voz, que fue, es y Dios quiera lo sea por muchos años, un lujo para afición taurina leonesa, su nombre.... José Luis Perelétegui.
Artículo publicado en 1997 en la revista del Club Taurino de León