El asociacionismo y el servicio, bazas para el futuro del sector
El comercio sigue siendo uno de los sectores con mayor peso relativo en la actividad económica de la provincia, tanto en creación de riqueza como de empleo; pero las transformaciones en las fórmulas comerciales de las últimas décadas han obligado a los pequeños comerciantes a adaptarse a «una estructura de carácter oligopolístico con un número muy reducido de grandes comepetidores dominando los formatos más relevantes».
El pequeño comercio se ha visto especialmente perjudicado por este cambio porque tiene que asumir mayores costes y precios, y tiene menos recursos que las grandes superficies o las cadenas.
El asociacionismo empresarial y en forma de centros comerciales abiertos y la atención personalizada y especializada son la bazas que debe explotar el pequeño comercio, según explican José Luis Vázquez Burguete y Pablo Gutiérrez en el informe sobre el sector que han realizado en el libro sobre los últimos 25 años de la economía leonesa que acaba de publicar el Colegio de Economistas de León.
El comercio minorista tiene el reto, pero también la oportunidad, de rentabilizar las nuevas tecnologías. Y los empresarios pueden utilizar también en su favor una nueva tendencia de consumo surgida a raíz de la crisis: frente a la demanda de marca o la disposición a pagar más por un «objeto de deseo» en época de bonanza, los consumidores valoran ahora lo que los expertos denominan «nuevo sentido del bienestar»: quienes adquirían productos más caros se han «convertido en expertos y reflexivos compradores», que buscan «mantener una actitud exigente y consciente del verdadero valor de las cosas».