Las huellas de las primeras llamas, en Nóminas
Nóminas era un lugar anónimo, un resquicio de la tercera, arrumbado a una esquina tras los pasillos que daban la cara al público. Hasta que surgieron las llamas en la sobremesa del 10 de agosto. En esta estancia, ahora con recuerdos de la función dispersos sobre mesas y sillas tapizadas ennegrecidas comenzó el siniestro. Las llamas saltaron al techo. Y se hizo la devastación.