Una mejora visual que no siempre se ha llevado a cabo en otras zonas de la ciudad
Las obras en la trinchera de Feve no serán las primeras que mejorarán visualmente esas zonas de León donde el avance de la ciudad no siempre ha respetado el paisaje urbano.
Hace algo más de una década, no sin polémica, se pintaron los depósitos de agua en la bajada desde Cantamilanos a Eras de Renueva. Durante muchos años tuvieron el color gris del hormigón, pero la apertura del tramo de la ronda interior fue aprovechado para dar un aire nuevo en azul, teniendo en cuenta que por la zona pasaban a diario cientos de coches.
En la zona del Crucero se pueden ver varias actuaciones en fachadas que dan a solares y descampados sin construir. O en el mismo muro que separa las desaparecidas vías, en el histórico paso a nivel. Las obras, en este caso artísticas, fueron también financiadas por el AIR con el anterior equipo de gobierno.
En otros casos, los barrios han crecido sin tener en cuenta el impacto visual. Es el caso de la avenida Reino de León, donde conviven los edificios de gran altura que dan a Santa Ana con las antiguas casas unifamiliares del Ejido.
O en la avenida San Ignacio de Loyola. El límite entre León y San Andrés no es sólo geográfico. También se pueden ver viviendas de varios pisos a un lado y casas bajas al otro. Otro caso es el que se ve desde la Ronda Este a la altura de la Granja con viejas construcciones ahora renovadas con grafitis.