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«La fusión con Coag se hará tras las elecciones a cámaras agrarias»

Gavela, Llorente, Núñez y Pablo R. Lago, durante El Filandón
El secretario general de Ugal, Matías Llorente, desveló ayer que «cuando pasen las elecciones a cámaras agrarias» se consumará «la fusión» de su sindicato con Coag porque «no puede ser que con 5.000 agricultores haya en León cuatro organizaciones agrarias». Una concesión que hizo ayer durante el Filandón, el programa que emite La 8 de Televisión Castilla y León en colaboración con Diario de León, en el que reconoció que en el momento de la elección de la lista de diputados socialistas, en la que apoyó la candidatura del sector oficialista, se le «utilizó» para «al final» darle «una patada en el culo»; admitió que «puede que a veces» se haya «pasado» en sus declaraciones y no escondió que piensa que Isabel Carrasco es «una buena gestora a la que le pierden las formas».
Llorente rechazó que su intención vaya a ser presidir la cámara agraria. «Ya fui presidente, pero no podría presentarme porque mi amigo Valín, hace cuatro mandatos, sacó una norma por la cual no puede presentarse nadie que tenga un cargo público», declaró el líder de Ugal, quien anunció que una vez que termine este proceso electoral, que se llevará a cabo a finales de año, se consumará «la fusión» con Coag, con la que ya mantienen acuerdos puntuales y defensa de posturas comunes que han sido «un primer paso». «En la alianza con Coag somos los mismos, pero con la diferencia de que 20 años después hay personas que ya no están», apuntó en referencia a la escisión que tuvo en su día la Unión de Campesinos Leoneses (UCL), a partir de su enfrentamiento con Gerardo García Machado.
Esta unión, que se materializará en «un congreso», acabará con la situación de que haya «para 5.000 agricultores, «cuatro organizaciones agrarias», Ugal, Coag, UCCL y Asaja. «No podemos seguir así. En Francia hay dos modelos: el de los agricultores tradicionales y familiares y el de los grandes propietarios y terratenientes», explicó.
El secretario general de Ugal defendió que la provincia de «León estará preparada para la diversificación» que se aventura con la nueva Política Agraria Comunitaria (PAC), pero sólo en el caso de «los profesionales», no en EL de los «6.000 que perciben ayudas por derechos históricos». «Habrá dentro de dos años 70.000 hectáreas preparadas para reducir un 50% el consumo de agua y con fertirrigación», citó, después de advertir de que la reforma hará que las subvenciones vayan «a cada agricultor según qué cultive y con qué modelo», lo que primará a «los más sostenibles». «En el maíz desaparecerá el monocultivo y habrá que ir a 3 cultivos, mientras que con la remolacha tendrá más ayuda por su mayor absorción de CO2», ejemplificó.
Lucha política
En paralelo al sindicalismo, Llorente analizó la ruptura del pacto con el PSOE debido a que «después de 8 legislaturas se ha producido un desatino», en referencia a su enfrentamiento con el nuevo secretario provincial socialista, Celestino Rodríguez, a quien acusó de haber sido «el único» líder del partido en León que «ha desunido». «Soy agricultor y los agricultores cuando sembramos una parcela es muy difícil que volteemos para hacer otra siembra», contestó para disipar las dudas sobre un paso atrás. «Ugal y alguien más, como otros colectivos ligados al campo y el mundo rural, nos presentaremos con siglas propias y como agrupaciones independientes a las elecciones municipales», subrayó, al tiempo que avisó de que cuentan con personas para presentar candidaturas «en la mayoría de los ayuntamientos agrícolas y ganaderos». Por contra, reseñó que «el PSOE tiene un problema de implantación en el mundo rural», donde «no tiene casi alcaldes en los pueblos», que contaba «con el caso único de León gracias al pacto con Ugal».
En el repaso a su relación, Llorente concedió que nunca intervino «en la estructura del partido». «Si apoyé a los oficialistas en la elección de diputados fue porque siempre hemos estado con quien mandaba», aclaró, no sin reconocer su posible error. «En aquel momento se me utilizó para al final darme una patada en el culo. De haber apoyado a otros hubieran sido diferentes los diputados», admitió, a la vez que aseguró que la supresión de la viceportavocía fue «la excusa» de Celestino Rodríguez, quien ya «había anunciado» que iba a eliminarlo, y recalcó que no abandonará su acta de diputado. «Igual el PSOE me tenía que devolver a mía 4 actas de diputado que no hubieran logrado sin nuestro apoyo», retó, tras mostrarse «dolido con el silencio cómplice de compañeros» que ahora ni siquiera le dirigen «la palabra».
El diputado provincial admitió además que puede que en «algunas veces» se haya «pasado» en sus declaraciones, aunque se debió a que «estaba bajo unas siglas» que le «influían». «Pero después, también es cierto que con una negociación logré sacar adelante el plan de juntas vecinales, el de empleo y el de obras y servicios», cito como muestra de su relación con la presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, quien no escondió que «es una buena gestora a la que le pierden las formas», aunque adelantó que su relación con ella será «la misma».
En su discurso, Llorente apostó por «definir las competencias de cada administración, pero con aportaciones finalistas»; defendió la supervivencia de las juntas vecinales, pero después de «organizarlas y dotarlas de medios»; y apuntó que los alcaldes necesitan «una fiscalización».