El ascensor de San Marcelo estará en marcha en apenas dos semanas
La estructura exterior y el elevador están ejecutados y sólo faltan los remates.

En la imagen se ve cómo la estructura exterior está terminada y tan sólo a falta de las barandillas de vidrio de la protección.
Después de más de 3 años de tramitación administrativa, desde que la empresa concesionaria Essera firmó la primera propuesta en el 2009, ahora que se van a cumplir tres meses de obras el ascensor de San Marcelo entra en su última fase para la puesta en marcha. Una apertura que los responsables de los trabajos emplazan para dentro de dos semanas, nunca más allá de este mes, después de que ya se hayan completado las labores de colocación de la estructura, del mecanismo y del elevador, además de la ejecución de los trabajos de construcción de las nuevas escalerillas de acceso al interior de las instalaciones.
La imagen exterior del ascensor, que aún no se puede ver desde la calle por las vallas que lo aislan, está a tan sólo la espera de ultimar detalles. Remates como la barandilla de vidrio para evitar caídas al hueco de las escaleras. Un material que se conjuga con acero inoxidable mate para configurar un diseño sensible a los cambios de luz y con una definición que se adapta a los edificios del entorno de la plaza, como se había impuesto por parte de los técnicos municipales y de Patrimonio para visar el proyecto.
La obra, que cuenta con un presupuesto cercano a los 300.000 euros que son asumidos por la empresa concesionaria del aparcamiento subterráneo, sirve además para acabar con la peligrosidad de la pendiente de las escaleras actuales, empinadas y con los escalones estrechos, que se convierten en una trampa a poco agua que caiga. Para acabar con estos inconvenientes, las nuevas escalerillas matan el desnivel mediante un diseño en dos tramos y forma de L, anejas a la caja del ascensor. Una obra que está a la espera de que se remate en el interior y se coloquen las barandillas.
Estas escaleras, que se corresponden con las más cercanas a la embocadura de la Calle Ancha, serán las únicas de acceso al aparcamiento subterráneo, en lugar de las dos que había antes de que comenzaran los trabajos a mediados del mes de julio. Las otras, que salen de frente a la iglesia de San Marcelo, serán cegadas después de que se ponga en funcionamiento el elevador y las reformadas escalerillas, lo que supondrá que se gane espacio para el jardincillo que rodea la fuente y la maqueta gigante de la ciudad.
Junto con estas labores de restauración en el exterior, correspondientes a la segunda fase y que no empezarán hasta que se ponga en funcionamiento el elevador, para completar el proyecto se tendrá que trasladar la taquilla en la que están los encargados de atención del aparcamiento.