León suma medio millar de bombillas sin cambiar por la falta de un camión
El mantenimiento está limitado porque el vehículo especial no pasó la ITV en mayo.

Entre apagadas y fundidas hay muchas zonas a media luz.
Las seis bombillas que reclaman los vecinos del barrio de La Inmaculada desde hace cuatro meses son una anécdota. Media docena dentro de una larga lista que supera el medio millar de luminarias que hay fundidas por toda la ciudad. Un trabajo pendiente que el Ayuntamiento no puede acometer por la falta del camión con caja elevadora para llegar a las farolas que lleva parado desde el mes de mayo en las dependencias de los servicios eléctricas. No pasó la ITV, después de 17 años de servicio mañana, tarde y noche y, de momento, no hay dinero para otro, cuyo coste rondaría entre los 40.000 y los 60.000 euros. Cuatro meses en los que el mantenimiento eléctrico del municipio se limita a las que se pueden cambiar desde las escaleras de madera, que coinciden con las de las zonas peatonales, los parques y el centro de la ciudad, y a los poco más de tres días, en agosto y septiembre, en los que se alquiló un vehículo, con el equipamiento adecuado para acceder a los postes de iluminación, para atender las solicitudes que acumulaban más quejas, centradas sobre todo en Mariano Andrés.
Pero estas labores no logran mantener el estado óptimo de la iluminación exterior en León, donde se contabilizan 27.500 farolas. Un municipio en el que, con todo el equipamiento a punto, se cambiaban de media más de 75 bombillas por semana, durante los cinco días laborales. Cerca de 400 luminarias que eran repuestas cada mes y que, ahora, no se pueden atender. Una situación que hace que aparezcan los espacios urbanos a media luz esparcidos por toda la capital: en San Claudio; en La Lastra; en la glorieta de Malpaso; en la Palomera; en El Ejido; en San Mamés; en Mariano Andrés y las calles adyacentes; y, sobre todo, en las inmediaciones del río Bernesga: desde Sáenz de Miera hasta el paseo de Salamanca, Papalaguinda y avenida de la Facultad, donde se acumulan más de un centenar de farolas sin iluminación intercaladas con otras que se resisten a ceder.
Fases intercaladas
Los mayores problemas se presentan en aquellos espacios en los que, a partir de las 00.00 horas, se pone en marcha el funcionamiento intercalado para ahorrar, que representan casi el 80% del total del municipio. Calles en las que, ya desde hace años, se apaga una de cada tres farolas, dos de cada cuatro, en coincidencia con los horarios en los que hay menos ciudadanos en la vía pública. Zonas en las que si coincide la bombilla que queda activa con una que se ha fundido, lo que es habitual porque son las que más sufren por sus mayores horas de trabajo, pasa a estar todo a oscuras.
La persistencia de las bombillas fundidas en las farolas pone además en peligro todo el equipo de las farolas: el balastro y el arrancador, pasado un tiempo, acaban por quemarse.
Una suma de problemas que inciden en el deterioro de las arcas municipales, que hacen incluso que las existencias de bombillas de sodio, que rondan entre los 35 y los 70 euros cada una, sean más bien escasas y los pedidos se hagan de manera muy calculada.