Diario de León

LEÓN | MI ILUSTRE VECINO | CAROLINA RODRÍGUEZ. GIMNASTA

«Yo no cambio León por ninguna ciudad del mundo; lo tengo claro»

Del centro a Espacio León pasando por la calle Velázquez . Así es la vida de esta deportista leonesa. Todo el mundo la conoce, en todas partes la saludan. En el Club Ritmo donde empezó, en la tienda donde compra, en el bar del padre de su pareja...

bruno

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manuel c. cachafeiro | león
León

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1.139 leoneses llevan el Rodríguez como primer apellido en la guía telefónica de la capital leonesa, pero Carolina es Carolina. La gimnasta leonesa guarda detrás de su imagen femenina y aparentemente frágil toda una historia de superación que aún tiene por escribir muchas páginas de gloria.

Carolina vive en el barrio de La Sal, en un adosado. Es un barrio de nueva construcción, tranquilo, que la gimnasta leonesa utiliza sobre todo para descansar. Su vida en León gira en torno al Club Ritmo, en la calle San Agustín, al bar del padre de su actual pareja donde disfruta de los partidos de la Selección y a las tiendas donde le gusta comprar. Es una vida sencilla, sin grandes lujos, pero llena de buenos momentos. Más viendo la cara de Carolina, a punto de superar su lesión en el tobillo Siempre dibuja una sonrisa.

En el Club Ritmo todos la conocen. Sobre todo las más pequeñas. Bueno, en realidad, es un museo casi de Carolina donde se acumulan las fotos y los recuerdos desde que empezara a practicar la gimnasia rítmica. «Por encima de ser campeona, está ser del Ritmo», escribió de puño y letra en una foto enmarcada bajando las escaleras hacia el sótano que ocupa este centro deportivo, toda una referencia en el mundo del deporte leonés.

Carolina vivió en León hasta los 14 años. Después se fue a Madrid para seguir ascendiendo en un deporte donde ha logrado estar en la élite mundial. Hace cuatro años volvió y aún sueña con nuevos retos. Y eso que en 2007 anunció su retirada oficial.

Su lista de éxitos es muy larga. «Casi no me acuerdo de todos», dice, como si no quisiera dar importancia a una trayectoria cargada de páginas de triunfos. Diez veces campeona de España, ha participado en cinco europeos, siete mundiales, dos Juegos Olímpicos, otros tantos del Mediterráneo y una Universiada. «Habré sido más de cien veces internacional con España», dice con la misma humildad.

Su vida es el Club Ritmo, aunque ahora su lugar de entrenamiento sea otro, el Ceard del campus. Allí también se reencuentra con Carmen Cuenca, la primera gimnasta en la que se fijó como meta. Aunque resida fuera de León sigue entrenando como el primer día. «Es impresionante», dice Carolina.

Esa lucha diaria ha condicionado y condiciona también su vida diaria. De todas formas, León no es Madrid, y por eso es más fácil moverse en coche. Casi siempre va con su pareja, Diego Calzado, jugador de la Cultural. Van de compras, a entrenar o a tomar un butano. Una de las tiendas que más le gusta está en el centro comercial Espacio León, al final de Eras. Se llama La Lola y tiene no sólo vestidos de su estilo informal sino también bisutería y complementos. Todavía para este sábado se llevó la ropa para la gala de la Alubiada de La Bañeza, en la que ejerció como invitada de excepción. «Me gustan las tiendas, como a todas las chicas de mi edad».

Siempre que puede, encuentra un momento para tomar algo en el bar Miss, en la calle Velázquez. Es un bar de esos de toda la vida y su propietario, Mariano -el padre de Diego-, uno de esos hosteleros de siempre; en su caso, con 29 años ya de oficio detrás de la barra. «Estoy muy arraigada en León y no lo cambiaría por nada. Lo tengo claro. Echo en falta el teatro o los grandes acontecimientos de Madrid, pero no cambiaría León por nada». Carolina tiene en la cartera varios proyectos que prefiere no desvelar hasta que se confirmen. Siempre que compite, en su equipaje no falta la cecina, como buena leonesa. «Es que soy mucho de León», dice con una nueva sonrisa. Es Carolina.

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