Diario de León

Los templos de la pobreza

La crisis lleva al doble de personas necesitadas que hace un año a las parroquias, lugares que se nutren de la donación de alimentos y las colectas de las misas para comprar productos de primera necesidad .

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carmen Tapia | león
León

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Las parroquias de los barrios obreros de León se han convertido en el refugio paliativo contra los efectos de la crisis económica. Casi 22.000 adultos sobreviven en León sin ningún ingreso, según el último informe de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha). Los vecinos afectados por el desempleo y la pérdida de oportunidades para el sostenimiento familiar acuden a los párrocos para pedir ayuda. Diecisiete parroquias de León ofrecen alimentos y ropa a las familias más necesitadas, que suponen ya el doble de las que acudían a las iglesias a principio de año. Algunas, como San Julián Alfredo —cerca de Espacio León— empiezan ahora con el programa, ante las peticiones de ayuda. Otras, como San Francisco de la Vega, recuperará esta semana el servicio de ludoteca, cerrado hace unos años y pensado ahora para atender, en un principio, a las hijos e hijas de las personas inmigrantes.

Los alimentos no perecederos que llegan a las parroquias procedentes de la «operación Kilo» apenas resisten los primeros cuatro meses del año. Las colectas de las misas los primeros domingos de mes se utilizan para comprar alimentos para el resto del año, pero las necesidades se duplican y los medios escasean. Las parroquias del centro de la ciudad, donde los donativos suelen ser algo más generosos, han empezado a enviar parte de la recaudación a los barrios, para apoyar las necesidades asistenciales, pero aún resultan escasos. Los gastos para casos de emergencia, como la compra de medicinas y alimentos frescos, son cada vez mayores. Cáritas moviliza a un centenar de voluntarias y voluntarios para atender en las parroquias y los prepara con clases de acompañamiento a familias en situación de exclusión.

Pero el perfil de las personas que llaman a las puertas de las parroquias ha cambiado en los últimos meses. El párroco de Trobajo del Camino, Francisco Aller, atiende actualmente a 90 familias, el triple que hace siete años y el doble desde enero. Los 4.000 kilogramos de alimentos que llegaron en enero se terminaron en julio. La compra para el resto del año la realizan con la colecta del primer domingo de mes en las misas de las parroquias de El Ferral, Villabalter, San Andrés y Trobajo del Camino, que recaudan 15.000 euros al año, de los que 11.000 se van para la parroquia de Francisco Aller, con más necesidades de atención al tener una población de 20.000 habitantes. El 60% de los que acuden al centro son vecinos del barrio, jóvenes, con hijos y con hipotecas, que han perdido su trabajo. «Son familias que hace seis meses vivían bien, pero ahora no pueden alimentar a sus hijos».

El aumento de las peticiones de ayuda ha hecho que Cáritas de León prepare, por primera vez, una estadística del volumen de asistencia que se presta en las parroquias y elabora un informe que tendrá disponible a finales de año.

La acogida es el primer servicio que prestan las parroquias. La prioridad absoluta es la escucha y la atención de las necesidades. Los párrocos derivan los casos más complicados a Cáritas diocesana y o a los servicios sociales municipales. «Pero para que puedan ser atendidas por los servicios sociales municipales no tienen que tener ninguna deuda con el Ayuntamiento, así que nosotros pagamos el recibo pendiente para que luego reciban la asistencia que necesitan en la red municipal», asegura Francisco Aller.

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